Ella disfrutó de inicio a fin, comenta la periodista de Mega
La madre se relajó, paseó por la playa, sacó selfies con los moais y se hizo de unos amigos. Era tiempo para compartir porque uno nunca sabe lo que puede ocurrir mañana, dice la reportera.
Hace 8 años que Darynka Marcic se vino a Santiago, dejando la casa familiar en Valparaíso. Desde entonces, intenta ver una vez por semana a su mamá, Mildred, aunque a veces no resulta tan sencillo para la periodista de Mega que se hizo conocida tras animar sola la transmisión de Año Nuevo de 2023. En esa labor cubrió con éxito toda la noche, mientras bailaba y entrevistaba a los enfiestados.
Ahora, ya casada, la reportera decidió que era tiempo de cumplirle un sueño a la mamá: invitarla en un viaje de ambas a Isla de Pascua.
«Se lo había prometido. Ella siempre mencionó querer ir, que era uno de sus objetivos a cumplir. Pero entre otros viajes, mi matrimonio y distintas cosas que pasaron entremedio eso se aplazó. Pensé que era tiempo para compartir porque, aunque suene a cliché, uno nunca sabe lo que puede ocurrir mañana. Así que se alinearon los astros, la llamé y le dije mamita, nos vamos a Rapa Nui», cuenta Marcic, quien junto con su esposo concretaron la titánica labor de completar el álbum del Mundial de Fútbol 2026.
Darynka organizó el viaje en modo flash, compró los pasajes «a muy buen precio», dejó a su querida mascota a cargo de su marido y partió por cinco días a la isla.
¿Cómo la pasaron allá?
«A mi mamá le gustó todo, pero lo que más le encantó es la dinámica de la isla. Todos se conocen, respetan la flora y fauna, están tranquilos, algo que no se ve mucho en el continente y menos en la ciudad. Yo conocía la isla, fui por trabajo a cubrir la Tapati (fiesta tradicional de Rapa Nui), y volver pero de vacaciones también tuvo un sabor distinto. Rapa Nui te enseña mucho a bajar cambios, a querer la naturaleza».
La reportera agrega que su mamá se adaptó tan bien que hizo amigos: «En el hotel había una terraza y ella salía a descansar ahí. Se encontró con gente de Viña del Mar y de otras regiones. La invitaban a sumarse a los asados que hacían ahí, era muy chistoso».
Alerta
Madre e hija quedaron impactados por los moais, la playa de Anakena, los pescados y las frutas. Como las dos gustan del sol, aprovecharon el rango de temperatura de entre 19 y 24 grados. «Es totalmente tropical y llovía una vez al día», recuerda. El mar, en tanto, no estaba tan cálido, pero sí mucho más templado que las aguas que bañan la costa central de Chile.
Aunque todo es muy lindo, Marcic alerta a los próximos visitantes: «Hay que tener mucho cuidado cuando manejas porque las vacas y caballos se cruzan por la vía», recuerda Marcic.
¿Le ocurrió eso?
«Sí. Nosotras teníamos que andar muy lento y aún así un caballo se tiró a la calle y alcanzamos a frenar, jajajá».
¿Trajeron souvenirs desde la isla?
«Yo me traje unos vasos y ella un pareo».
¿Cómo quedó su mamá con el viaje?
«Estaba muy feliz y emocionada. Todo era nuevo así que disfrutó de inicio a fin».


