Sargento 1° José Arancibia cuenta cómo fue su preparación como timbalero
Para el Sargento 1° José Arancibia Flores, músico e instructor de equitación, de la banda instrumental y de clarines montada del Ejército, esta Parada Militar fue más que especial. Por primera vez, dejó atrás el trombón, y ejerció el rol de timbalero, uno de los más llamativos del desfile.
«Soy trombonista; aprendí a ejecutar el instrumento en la Escuela de Suboficiales, pero por amor a los caballos postulé al curso de instrucción militar con ganado, que me dio las herramientas para enfrentar este reto: mi primera Parada Militar montada», cuenta Arancibia.
A simple vista, Cacique es un ejemplar equino blanco con leves manchas grises de 10 años. Sin embargo, el instrumentista aclara que tordillo es la denominación correcta de la tonalidad de su pelaje. «A medida que pasa el tiempo, presenta más manchas. Por tradición, siempre el caballo del timbalero es tordillo, a diferencia de los ejemplares de los músicos de la banda instrumental y de clarines, que son de color alazán (cobrizo o canela)», detalla.
Cacique es muy dócil. Su primera especialidad fue deportes ecuestres. Producto de su carácter, lo designaron como timbalero.
«Lo conozco hace dos años, periodo en que ambos nos empezamos a preparar, ya que requería que se acostumbrara a los sonidos, al peso del timbal y a los distintos aires de marcha. Debe ser todo muy coordinado, porque conduzco al caballo con los pies (sujetando con sus extremidades inferiores las riendas), debido a que debemos dejar libres nuestras manos para ejecutar el timbal», precisa el militar.
Cuánto tiempo asumirá este rol no lo tiene del todo claro: «Depende de mí y de Cacique, porque el relevo natural es del jinete y del caballo», explica.


