Se trata de delfines de Risso, una peculiar especie que se traslada en manadas
Una gran manada de delfines de Risso fue grabada en las cercanías del Muelle Barón en Valparaíso, captando la atención ya que estos cetáceos generalmente nadan mar adentro.
¿Qué especie es?
Javiera Espinoza, administradora de ecoturismo y una de las fundadoras de la red de avistamientos cetáceos de la región de Valparaíso, afirma que a esta especie se le denomina delfines de Risso. Explica que este tipo de delfín en el último tiempo se ha visto más cerca de la costa, aunque no es tan común, ya que generalmente las manadas se encuentran mar adentro, «esto llama la atención para nuevos estudios y surgen preguntas como: ¿Por qué están más en la costa ahora? ¿Estarán buscando alimento?», se cuestiona.
Acerca de la especie, Espinoza cuenta que estos animales miden alrededor de tres metros de largo y menciona que se caracterizan por nadar en grupos bastante grandes, alrededor de 30 a 100 delfines por manada, incluso más. También apunta a su distintivo tipo de nado: «Normalmente se quedan en los lugares explorando, de alguna manera más pausados nadando o a veces en círculos buscando alimentos, tienen esa conducta a diferencia de otros delfines que se ven en la región, como el delfín nariz de botella que se destaca por saltar más», explica.
Espinoza comenta que, a partir del registro, es posible identificar que en su mayoría se trata de delfines jóvenes, ya que estos carecen de cicatrices visibles, que es un distintivo de la etapa adulta de esta especie de delfín, «estas se las hacen entre ellos mismos, con sus dientes o a medida que cazan jibia o calamares», explica.
Distancia de avistamiento
Tanto Rifo como Espinoza mencionan que la distancia mínima para el avistamiento de cetáceos es de 50 metros, una medida crucial para no alterar su comportamiento natural. Espinoza destaca que, aunque los delfines de Risso no son agresivos y suelen ser amigables con las embarcaciones, es fundamental no intentar tocarlos ni generarles estrés. Por su parte, Rifo subrayó que «el comportamiento de estos animales es cíclico, pero si sienten alguna amenaza, es probable que no vuelvan a la zona».


