Dejarse crecer la barba

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Título/Pie de foto: Riker y su barba.

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Título/Pie de foto: Ricardo Martinez


Es cuando un pequeño cambio en la historia comienza a atraer a la audiencia, como en el caso del comandante Riker en «Star Trek: The Next Generation» que se cambió el look y coincidió con que el programa se volviera espectacular.

Ricardo Martinez

Más de alguna vez he comentado ese gracioso concepto de la tele que se llama «saltar el tiburón». Cuando un programa que era muy querido pierde interés y se convierte en uno malo, cuando antes era bueno. El ejemplo que da nombre a este tropo es aquel capítulo de «Los Días Felices» («Happy Days») donde Fonzie salta literalmente en sus esquíes a un tiburón y que para muchos significó el comienzo del fin de la creatividad de la serie.

Pues bien, existe el concepto que es justo lo contrario de «saltar el tiburón»: se llama «la barba de Riker» («Riker's Beard») y consiste en aquel indicio en una serie o programa de que de pronto, todo empezará a ir mejor, cuando antes el programa no era muy llamativo o no tenía mucho rating. Ocurre cuando un pequeño cambio en la historia comienza a atraer a la audiencia, como en el caso del comandante Riker en «Star Trek: The Next Generation» que se dejó crecer la barba en una temporada y eso coincidió con que el programa se volviera espectacular. A eso se le llama, justamente, «dejarse crecer la barba».

«Dejarse crecer la barba» tiene que ver mucho con cómo vemos la televisión, porque nos gusta al mismo tiempo que los programas tengan cosas o aspectos que se mantienen, pero también que haya pequeños cambios. Pensemos solo en grandes programas como «Sábado Gigante» o «31 Minutos», o en series como «The Big Bang theory» o «House». Si cada capítulo es un clon del anterior, nos aburrimos (a esto se le llama «pace»), pero si todo cambia vertiginosamente, nos mareamos. Los cambios tienen que existir, pero ser sutiles y paulatinos.

Por eso yo creo que lo que ha pasado esta semana con el noticiero «24 Horas» de TVN es justamente una «barba de Riker». Con el simple cambio de grabar en exteriores, con lo que eso significa en esta temporada veraniega, lograron acercarse a la audiencia y conseguir un mayor atractivo para las emisiones, lo que redundó en un salto en la mediciones de telespectadores. Por supuesto que lo de la barba es solo un chiste o una anécdota, que oculta a veces que el programa ha mejorado en muchos más sentidos que solo modificaciones cosméticas, como parece ser el caso en esta entrega de noticias del canal estatal.

Porque la tele tiene que experimentar, intentar modelos nuevos de vez en cuando, explorar nuevas opciones. Eso es lo que los espectadores agradecemos, sea una barba, un cambio de colores, nuevos escenarios. Así se consigue mantener y modificar simultáneamente.

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