La karateca Valentina Toro es vecina de la casa destruida
La campeona panamericana impulsó una campaña de recolección de fondos por redes sociales.
«Del incendio recuerdo haber sentido mucho miedo y pena, porque mis vecinos lo perdieron todo y miedo porque, en verdad, mis papás estuvieron a nada de también perderlo todo», explicó Valentina Toro (25), la destacada karateca nacional que vivió el siniestro en vivo y en directo, porque la casa de sus padres también fue alcanzada por las llamas, aunque los daños se limitaron al patio y al techo posterior.
Vecina de Scarlet Larenas de toda la vida, la campeona panamericana se arremangó las mangas y encabezó una campaña de recolección de fondos por redes sociales, para reconstruir la vivienda de Dávila Larraín 1856, en Santiago Centro.
¿Valentina, qué la motivó a ayudar desde el primer minuto?
«Yo estaba ahí y llegó la prensa de inmediato, porque el incendio fue súper grande. Entonces, había, no sé, como tres canales. Y bueno, una periodista me reconoció. Y pensé que era momento de pedir ayuda, con la prensa presente. Eso fue lo que me motivó y, en verdad, pensar que uno nunca está libre, porque me puede pasar a mí o a cualquiera. Al principio, con el shock, a lo único que atinamos fue dar la dirección y que necesitábamos gente para sacar escombros, porque al final no quedó nada. Estaba todo en el piso y necesitábamos harta gente. También pusimos los datos bancarios para empezar a comprar cosas».
¿Cómo fue la reacción de la gente?
«Después, con el movimiento en las redes sociales, se generó harta ayuda. La gente se fue motivando. Iba a dejar cosas en la dirección, algunos seguidores iban a ayudar, otras marcas se sumaron, como Adidas, Easy, Eucerin y Kotex. Fue súper bonito. Estoy infinitamente agradecida con todas las personas que ayudaron y todas las marcas».
¿Usted también estuvo sacando escombros, pala en mano?
«Sí, también estuve dos o tres días agarrando la pala, pero quedé para la historia, porque me estaba preparando para los Juegos Mundiales, con carga alta. Estaba entrenando dos veces por día. Todos me retaron, mis entrenadores, en la casa, y me pidieron que ya no fuera a ayudar, porque me podía lesionar. De hecho, estuve a punto. Un dia me enterré un clavo que pasó por entremedio de los dedos del pie. Ahí dije, último día que ayudo con la pala, porque tengo que cuidarme. La espalda además la tenía toda contracturada, por lo que me calmé un poquito».
¿Cómo encuentra que quedó la casa?
«Hermosa. La vi hace como dos o tres semanas. No pensé que la casa tenía tanto potencial. Sentí que quedó mucho más grande que antes. Supieron aprovechar los espacios al 1.000%. Un arquitecto ayudó a Scarlet con los planos y el trabajo quedó muy bien hecho. De verdad, me fascinó. Subí al segundo piso, estaban las piezas de los niños, todo muy lindo. La casa quedó muy bonita. Estoy más que feliz con mis vecinos y su casa, porque la pasaron bien mal, pero pudieron salir adelante. Estoy demasiado contenta con lo rápido que pudieron construir todo. Cuando se quiere, se puede. Y cuando se tiene ayuda y hay harta motivación, sí se puede».