Novedosas técnicas de los odontólogos para los que les tienen terror
También hay masajes y aromaterapia Incluso, para olvidarlo todo, seocupa la anestesia total en casos de fobia.
A nadie le puede gustar ir al dentista. Abrir la boca de esa manera hace que cualquiera se sienta indefenso. Además están la aguja, el ruido, los olores y ese molesto foco que encandila.
Sin embargo, parece que los especialistas se están poniendo las pilas y comprenden que la cosa es incómoda. Por eso algunos no dudan en incursionar en novedosas técnicas para aliviar la tensión de sus pacientes, además de las caries.
Uno de ellos es Rodrigo Guerrero, odontólogo de la Clínica Dental Spa Chile, institución que nació con la idea de terminar con el clásico temor a revisarse las muelas y dientes.
«Fui profesor en la escuela de odontología y mientras veía cómo los estudiantes atendían a sus pacientes me di cuenta de que las personas estaban muy tensas, incómodas y con temor. Allí empecé con la idea de hacer algo para cambiar eso», cuenta.
La observación de Guerrero se transformó en un estudio universitario que terminó concluyendo que el miedo al dentista estaba dado principalmente por tres factores: la anestesia, el ruido y los olores. Y desde 2004 ofrece en su clínica sillones que hacen masajes desde los pies hasta el cuello, anestesia computarizada que regula el nivel de presión de la aguja y disminuye el dolor, y hasta unos lentes que reproducen películas o videos musicales a elección mientras se realiza algún tratamiento. También hay aromaterapia que erradica el característico aroma a dentista.
«La idea es que se relajen al máximo y que ojalá se duerman una siesta. Hay algunos que ya lo han hecho y que terminan pidiendo perdón por roncar», cuenta Guerrero, quien asegura que todos estos beneficios son puro valor agregado. «Nuestros precios son los del mercado, no les traspasamos los costos de la atención especial a los pacientes».
Contra la fobia
Lía Rocha, odontóloga de la clínica Laserdent, asegura que los problemas de fobia al dentista son más comunes y graves de lo que se cree.
«Lo que pasa es que hace treinta años los dentistas eran más bruscos y se usaba poca anestesia local. Una señora el otro día me contaba que tenía un dentista que le decía que si no dolía, no era un buen dentista. Ahora esas cosas ya no suceden», explica.
Esta clínica cuenta con los procedimientos que se realizan cuando ya no hay caso con el trauma. Uno es el de la sedación con óxido nitroso, popularmente conocido como «gas de la risa». Según la doctora Rocha, nunca ha escuchado una carcajada, pero sí produce en el paciente una sensación de alegría y paz, un estado placentero. «De hecho, los pacientes cuando se sacan la mascarilla se quejan de por qué tuvo que terminar», dice. La recuperación en adultos tarda unos 10 minutos y en niños (se puede ocupar desde los tres años) media hora, aproximadamente. «Luego se paran y pueden irse a sus casas como si nada», relata la odontóloga. El costo de este gas es de 50 mil pesos por hora y 15 mil adicionales por cada media hora extra, aproximadamente.
Y para los que ya no tienen vuelta o para pacientes con problemas neurológicos o niños muy pequeños, también está la opción de la sedación endovenosa que realiza un médico anestesista. Por este procedimiento se pagan aproximadamente 100 mil pesos por hora y unos 30 mil por media hora extra.
«Para un paciente normal un buen trato y la confianza del dentista son suficientes, pero para quienes se angustian y los que se desmayan estas cosas son absolutamente necesarias», concluye.
Recuadro :
Transmiten sus miedos
Los papás meten susto a los niños
Según la dentista Lía Rocha, los niños miedosos de hoy son hijos de padres traumatizados. «Muchos les dicen que si se portan mal los llevarán al dentista y eso los deja con una pésima predisposición emocional», dice.
«Lo mas importante para que los niños no tengan miedo es que sus padres estén tranquilos y les transmitan confianza, y que la visita al dentista sea en forma precoz acompañando a papás o hermanos para que todo el ambiente les sea familiar cuando tengan su primera consulta», comenta María Consuelo Fresno, odontóloga de la Clínica Alemana.
La especialista agrega que las consultas odontológicas son cada vez menos intimidantes: «Los colores utilizados, el equipamiento y el entorno transmiten tranquilidad y quietud. Hay en la sala de espera revistas para que los niños dibujen y pinten, y televisión con programas infantiles. Además, hay personal de apoyo especializado en la atención de los niños».
Hace treinta años los dentistas eran más bruscos y se ocupaba poca anestesia
Lía Rocha, cirujano dentista


