Científicos chilenos colaboraron en estudio internacional que permitió el hallazgo
El trabajo fue liderado por un equipo dela Universidad de California San Francisco.
«Usted tiene mamas densas». Esa es una frase que miles de mujeres escuchan cada año al hacerse una mamografía. No es una enfermedad ni tiene relación con el tamaño de las mamas. Significa que contienen más tejido fibroso y glandular y menos grasa. Desde hace años se sabe que las mujeres con esta característica, que solo se puede determinar tras el examen, tienen mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama, pero la asociación era solo estadística: se conocía el riesgo, pero no el mecanismo que lo explicaba. Esa pregunta es la que acaba de responder una investigación publicada en «Cancer Cell», considerada la revista de mayor impacto en investigación oncológica básica.
El estudio fue liderado por el Centro de Bioingeniería y Regeneración de Tejidos, de la Universidad de California la Universidad de California en San Francisco (UCSF) y contó con la participación de los científicos chilenos Valentina Opazo-Mellado y Hugo González, de la Fundación Ciencia & Vida y la Universidad San Sebastián.
La investigación fue destacada por la propia revista en una editorial firmada por especialistas de la Clínica Mayo, quienes señalaron que el trabajo ayuda a resolver una pregunta que la investigación oncológica llevaba décadas intentando responder: cómo la rigidez física de un tejido puede transformarse en daño genético permanente.
Desde Chile
«Lo que nosotros hicimos desde Chile fue apoyar con los análisis bioinformáticos, evaluar muestras de ADN de 700 pacientes con cáncer de mama que estaban en una base de datos, pero también con datos propios que fueron generados en este laboratorio, que venían de ratones con distintas condiciones de rigidez del tejido», dice Opazo-Mellado, bioquímica y magíster en Bioquímica y Bioinformática de la Universidad de Concepción. El objetivo era comparar qué ocurría en tejidos mamarios densos y no densos.
«Logramos identificar que la rigidez física del tejido mamario activa una cascada de eventos que reprograma a los macrófagos, que son células del sistema inmune», explica.
El mecanismo descrito por los investigadores comienza con la rigidez del tejido mamario, que contiene más colágeno y genera un entorno físico más duro para las células. «Esa tensión activa una proteína llamada STAT3 en las células epiteliales, las que envían señales químicas para atraer macrófagos, un tipo de célula del sistema inmune. Una vez en ese ambiente rígido, los macrófagos se reprograman y producen moléculas oxidantes (ROS) que desencadenan la formación de aldehídos, compuestos capaces de dañar el ADN de las células vecinas», detalla Opazo-Mellado.
Huella
Con el tiempo, ese daño deja una huella genética característica y puede favorecer la aparición de mutaciones asociadas al desarrollo del cáncer de mama.
La investigadora cuenta que inicialmente esperaban encontrar una mayor cantidad de mutaciones en las pacientes con tejido mamario denso. Sin embargo, el resultado fue distinto. «Aquellos pacientes con un tejido más rígido no tienen más mutaciones, sino que cambia la distribución de éstas. Lo más importante es que logramos identificar una marca genética que es conservada entre pacientes que tienen este denominador común, que es la rigidez del tejido», afirma.
En otras palabras, el tejido denso deja una especie de huella genética reconocible. Las mutaciones aparecen en lugares específicos del ADN y siguen un patrón repetido. Esa firma mutacional podría transformarse en el futuro en una herramienta para identificar mujeres con mayor riesgo antes de que aparezca un tumor.
La investigadora destaca que el hallazgo representa un cambio de paradigma. «Siempre pensamos que las mutaciones aparecen por factores externos, como la radiación ultravioleta o el tabaco. Lo que muestra este estudio es que también pueden generarse por factores intrínsecos del propio organismo. En este caso, por la rigidez física del tejido mamario», señala.
¿Este hallazgo podría servir para anticipar quién desarrollará cáncer de mama?
«Eso es justamente lo que viene ahora. Muy probablemente esta huella genética aparece antes de que la enfermedad sea visible. Lo que queremos estudiar es si estas alteraciones pueden detectarse en pacientes que todavía no tienen un tumor. Si eso se confirma, podría transformarse en una herramienta para predecir riesgo y eventualmente intervenir de manera más temprana».


