Dese el gusto de volver a usar el vestido de novia y ensuciarlo

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Trash the dress se llama la tendencia nacida en Estados Unidos

La idea es desempolvar los trajes guardados en el clóset para sacarse fotos en situaciones más relajadas.

Sacar el vestido de novia del closet, ponérselo nuevamente aunque hayan pasado años y estar dispuesta a estropearlo metiéndose en un pantano, en el mar, caminando por un bosque o posando en una construcción abandonada es lo que propone «Trash the dress», algo así como ensucia el vestido. Es una tendencia fotográfica que nació hace más de 10 años en Estados Unidos y que se convirtió en furor, llegando hasta Europa.

Se enmarca como una alternativa a las típicas fotos matrimoniales y se ofrece como servicio extra para los recién casados que quieran tener imágenes novedosas. En esos casos, esposo y esposa se someten un día distinto al del matrimonio a una sesión fotográfica en diferentes lugares logrando retratos de relajo total. También puede ser una sesión sólo con la novia, pero repitiendo la fórmula de posar con el traje en sitios fuera de lo común.

El fotógrafo Gardner Hamilton ( www.weddingphotochile.com) es uno de los que ofrece este servicio en Chile, pero reconoce que no es un estilo conocido aquí. «Hace 12 años hice mi primer trash the dress . A los novios les encanta porque se pueden retratar de otra manera, están relajados y lo pasan muy bien», dice este escocés que lleva tres años viviendo en Chile. Las sesiones más extravagantes que ha realizado son a una pareja andando en moto mientras la novia quedaba desnuda porque el vestido se rompió, y a una chica de Nueva Zelanda que pidió ser fotografiada saltando en bungee.

«Es la mejor forma de volver a usar el vestido de novia. En la mayoría de los casos el traje se limpia y queda como nuevo. Creo que las mujeres están conscientes de eso y no les da miedo ensuciar el vestido. De todas formas nos los obligo a nada, pero si no piensas casarte otra vez puedes ensuciar el vestido sin miedo», cuenta Kyle Hepp ( www.kylehepp.com), una estadounidense oriunda de Michigan que vive aquí hace años y se dedica a recorrer el mundo fotografiando matrimonios y haciendo «trash the dress». Por el trabajo completo cobra de $600.000 hacia arriba.

La mayoría de los fotógrafos que se dedican a este estilo en el país son extranjeros, pero también hay chilenos, como Andrés Medina ( www.andresmedina.cl). «El trash the dress no se ha masificado en Chile porque en nuestro país hay pocos fotógrafos buenos trabajando en matrimonios, la gran mayoría hace trabajos que sólo cumplen. Por suerte se está valorando contar con un buen recuerdo. Es mejor tener retratos con tu pareja en situaciones extremas que un vestido carísimo guardado y sin uso», comenta Andrés, que ha trabajado con varias novias nacionales.

 

 Una que se atrevió

«Me faltó sacarme fotos debajo del agua»

Ekaterina Goriacheva es una de las novias que se preocupó de buscar al fotógrafo perfecto para hacer una sesión de fotos distinta junto a su marido.

«En Europa y Estados Unidos esto es muy común porque puedes estar tranquila y dedicarle todo el tiempo a lograr buenas imágenes. Con Aleksey, mi marido, lo pasamos súper bien. Al principio tenía un poco de miedo, pero después me relajé porque la arena se sale y el agua se seca, de hecho el vestido quedó impecable. Lo único que me faltó fue sacarme fotos debajo del agua. Yo lo recomiendo de todas maneras, incluso si ya pasaron los años y quieres hacer algo original», dice Ekaterina, que nació en Rusia, pero vive desde los 7 años en Chile.

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