Luis Carrasco era parte del equipo que estuvo con Maca Pizarro y habla por primera vez del tema
Dice que cometió errores, pero que no delinquió. Asegura que nunca entró al supermercado y que su salida del canal es injusta.
Ha repasado la historia tantas veces que Luis Carrasco, de 42 años, recuerda con detalles sus movimientos en los días posteriores al terremoto. El 27 de febrero, este productor en terreno y encargado de los móviles de Chilevisión partió a Concepción como parte del equipo de prensa del canal y se vio involucrado en una confusa situación que terminó poniendo fin a su carrera de 19 años en esa estación.Su cabeza y la del productor Francisco Orellana rodaron cuando una investigación interna del canal arrojó que eran culpables de «conducta indebida» durante los saqueos que vio todo el mundo. Ambos trabajaban, precisamente, cubriendo esa dantesca escena.
Luis Carrasco dice que es inocente. Asume que cometió errores, pero insiste en que no está involucrado en ningún delito. «Había trabajado en el Festival y luego en otra historia en Santo Domingo. Llegué de madrugada y vino el terremoto. Fui al canal para coordinar los móviles que irían al sur. Y en la noche me dicen que debo ir a dejar un teléfono satelital a Talca y otro a Concepción, que es ir y volver», relata.
A Conce llegó al mediodía del domingo 28. Tomó contacto con un equipo de prensa que reporteaba los saqueos en el supermercado Lider. «Todo era un caos, la gente corría como loca, salía con carros, bolsas y todo tipo de cosas. Al equipo de prensa lo esperé a un par de metros del lugar. Salen con unas papas fritas y una bebida y nos fuimos a otros lugares a seguir trabajando. Yo nunca entré al supermercado», enfatiza.
-¿Cómo llegan a culparlo de saqueo entonces?
-No lo sé. En la noche, cuando regresamos al punto de prensa ubicado cerca del edificio caído, pregunto si había algo para comer. Había una caja de manzanas, que contenía fruta, galletas, chocolates, agua y bebidas. Eso lo había conseguido el productor Francisco Orellana. Él había ido al Lider a comprar, pero le dijeron que no le podían vender, pero que llevara comida: que luego iban a enviar alimentos a bomberos y a la prensa.
-¿Quiénes comieron?
-Todos los que estábamos ahí. Incluidos los rostros que estaban reporteando allá (ver nota aparte). Yo comí unas galletas, una bebida y chocolates. No había nada más, porque el canal no se preocupó de nada.
-¿Volvió más tarde o al día siguiente al supermercado?
-No. Anduve reporteando fuera de Concepción. En Coronel, básicamente. Volvíamos en la tarde para despachar.
-Cuando vio a la gente que salía con cosas de supermercado, ¿qué pensó?
-Era una guerra. Pensé que eran unos aprovechadores. El terremoto había sido horas antes ¿y cuál era el asunto de saquear el supermercado? Si podía abrir en la tarde y ahí abastecerse comprando. Después ya no había nada. Me pasó que no tenía nada que comer y tomé lo primero que pillé, pero no cometí delito.
-¿Qué más hizo los siguientes días?
-Fui a Coronel, donde también hubo saqueos. El martes 2 de marzo fuimos a una conservera de jurel que estaba siendo saqueada y cometí un error. Nos quedamos afuera y había muchísimos tarros botados. Para pasar piola entre la gente, se me ocurrió la brillante idea, que me crucificó, de recoger unos tarros de jurel para ponerlos encima del auto para montar una escenografía. Luego se me ocurrió guardar algunos. ¡Si no habíamos comido casi nada! Esos días los pasamos con lo de la caja y el lunes habían mandado del canal un vehículo con casi nada de comida.
-¿No pensó que eso podía estar mal?
-No delinquí ni me metí a ningún lugar a sacar nada, solo recogí 12 latas de jurel para comer después y me crucificaron por eso. Pero era una catástrofe y creo que la comida no es condenable. Era sobrevivir.
-¿Alguien del equipo cuestionó lo que hizo?
-El periodista me dijo que no porque podía haber problemas, pero no lo pensé así. Era algo para comer. Y cuando los llevé al punto de prensa en Concepción nadie dijo nada y varios comieron.
-¿Eso fue todo o hay algo más?
-Bueno, también hay otro detalle. Como dormía en el auto y no tenía mucha bencina, no podía dejar el auto encendido para calefaccionarme y me moría de frío. El lunes siguiente, estaba con el productor junto al edificio caído. Le cuento que pasé frió y me dice «ahí hay un saco de dormir roto, sacúdelo». Lo hice y lo usé para taparme en la noche. Cuando me vine lo dejé allá, porque lo podían necesitar. No saqueé el edificio.
-«Recogí lo que estaba botado. Pero era una catástrofe y creo que la comida no es condenable. Era sobrevivir.»
-Y le va excelente
Ahora vende ricas empanadas, con y sin merquén
De brazos cruzados no se quedó y apenas pasó la pena y la rabia, Carrasco dio forma a su proyecto cerca de su casa en Quilicura: un local de venta de verduras y de empanadas, con y sin merquén.
El negocio no tiene nombre, pero Luis ya luce con su hijo un jockey que dice «Ricas empanadas». Tal vez le agreguen «Ricas empanadas donde la Monita», como le dicen a su esposa.
En un fin de semana vende unas 300. «Yo mismo hago la masa, el pino, todo. Aprendí solo, me gusta la cocina. Mi sueño era ser chef», comenta.
«El canal jamás va a sancionar a un rostro», asegura
Luis está dolido con Maca Pizarro: «Ella también comió galletas»
«Insólito, condenable y reprochable». Esos fueron los adjetivos que usó la conductora Macarena Pizarro -en una entrevista al diario «La Segunda»- para referirse a la desvinculación de Luis Carrasco y Francisco Orellana, parte del equipo del que ella era el rostro femenino.
«Me costó creer que compañeros de trabajo hubieran actuado sin ética. Me parecía bien que el canal estuviera tomando las acciones que tomó, para que todo quedara claro», agregó en esa oportunidad la periodista y aseguró que ella no probó»ni un maní» proveniente de saqueos o algo parecido.
A Luis los comentarios le dolieron, porque, insiste, «todos comieron de lo que el productor consiguió. Yo a ella, a Macarena Pizarro, la vi en más de una oportunidad, cuando despachaba, comiendo galletas que eran de la caja conseguida por Francisco. Si nadie más consiguió nada».
-¿Por qué crees que te condena?
-El canal jamás va a sancionar a un rostro. Y el hilo se corta por lo más delgado. Había que sacrificar a alguien. Querían cabezas y había que dárselas.
«Ella dijo que había llevado su cajita con cosas de Santiago y no es verdad. Los vi a todos comer de la caja», dice Carrasco.
-Pancho está perdido
Desde su desvinculación con Chilevisión, al productor Francisco Orellana se le ha visto poco y nada. Luis Carrasco dice que habló un par de veces con él y que está molesto porque «no le dieron la oportunidad de explicar nada. Ahora ya no contesta ni el teléfono».
-Fariña y Pavlovic al baile
¿Cómo se armó el cahuín?
Después de una semana Luis Carrasco volvió a Santiago. Luego debió viajar a Constitución. Ahí estaba cuando lo llamaron para decirle que había problemas. «Había llegado al canal el rumor de que el productor, un camarógrafo y yo habíamos saqueado en el Lider. Me desvincularon sin darme tiempo a explicar nada. Diecinueve años de carrera terminaron por unas latas de jurel», dice.
Carrasco no tiene claro cómo lo sucedido fue creciendo y, según él, distorsionándose. «Me dijeron en el canal que hubo una investigación interna y luego supe que en la radio los periodistas Claudio Fariña y Santiago Pavlovic habían comentado que gente del canal había participado en saqueos. Que cualquiera muestre una foto o imagen, pero no hallarán nada, porque nada de eso pasó».
«Estoy decepcionado», lanza y precisa que nunca hubo una acusación formal en la policía o en la fiscalía en su contra.


