Para evitar fraudes y dolores de cabeza
Sicólogo dice que firmar es como danzar, es una combinación de movimientos y gestos que reflejan las emociones, la personalidad y la historia individual de una persona.
Los fraudes de firmas suelen ser tremendos dolores de cabeza, en el amplio sentido del término, tanto para personas naturales como para empresas y bancos.
Algunos detalles que se han ventilado en el llamado Caso Convenios instalan el foco en la eventual falsificación de documentos y rúbricas, entre otras irregularidades que ponen en entredicho la vulnerabilidad del sistema de validación y la unicidad de las firmas de cada persona.
Danza
El sicólogo y perito grafólogo Rodrigo Farías -director del Instituto de Ciencias del Grafismo Grafos-, sugiere considerar a la firma como «una danza personal: cada vez que la interpretas, ejecutas una expresión única de tu estilo y ritmo».
Siguiendo con la metáfora dancística, así como no hay dos bailes idénticos -aunque haya una coreografía aprendida-, tampoco hay dos firmas iguales.
«Cada firma, como cada danza, es una combinación de movimientos y gestos que reflejan las emociones, la personalidad y la historia individual de una persona. Y por eso nunca una firma es exactamente igual a otra, ni siquiera si la firma es ejecutada por la misma persona en dos ocasiones», asegura el especialista.
Cuatro sugerencias
Añade que «como grafólogo experto me toca asesorar a empresas y bancos para ayudarlos a prevenir fraudes de firmas sumamente costosos».
Acá van algunos tips de Farías para que las rúbricas sean más difícil de falsificar.
1. Complejidad equilibrada: «una firma demasiado simple puede ser fácil de copiar, pero una excesivamente compleja puede ser difícil de reproducir consistentemente. Busca un equilibrio».
2. Elementos únicos: «incorpora un giro especial o un diseño distintivo. Estos detalles personales, llamados «gestos-tipo» en pericia caligráfica, pueden hacer más difícil la falsificación».
3. Consistencia: «usa siempre la misma firma. La consistencia hace que sea más fácil identificar intentos de falsificación y cualquier falsificación más evidente».
4. Práctica: «una firma bien practicada fluye naturalmente y es más difícil de imitar, es como una danza bien ensayada que sólo puede ser imitada por el principal experto en ella, que es su autor».
Firma del carné
En términos formales, la firma que aparece en la cédula de identidad es la oficial de cada persona. Desde el Servicio de Registro Civil e Identificación ratifican que es posible modificar la firma, «pero debe considerar que no es una función del Servicio informar sobre el cambio a todos aquellos lugares donde tenga registrada su firma».
Respecto de los elementos gráficos de la firma, se puede hacer «cualquier símbolo que no sea un garabato o atente a las buenas costumbres. Por ejemplo, algo genital o un texto con vulgaridad».
No están prohibidos los números porque la firma para el Registro Civil «es un símbolo que la persona libremente define como una característica suya que lo representa. Si es más o menos común es una decisión de la persona».
Firma electrónica
Ahora, si los fraudes atacan firmas electrónicas, Rodrigo Farías, de Grafos, bromea: «Ahí, básicamente, la cosa es que no le pases tu contraseña a nadie. Ni a tu sombra. La prevención involucra una combinación de medidas tecnológicas y prácticas de seguridad».
Entre estas medidas útiles menciona la autenticación multifactor, que permite la verificación de identidad del firmante a través de una contraseña o un token o llave digital. También están disponibles los certificados digitales y las firmas digitales provistos por entidades autorizadas por el Estado, como acepta.com o e-cert.cl.
«Una firma demasiado simple puede ser fácil de copiar, pero una excesivamente compleja puede ser difícil de reproducir consistentemente», Rodrigo Farias, sicólogo y perioto grafólogo.


