Asegura que es malo manejando el dinero
La estrella de cine se lleva muy bien con sus papás y adoraba a su abuela fallecida. No tengo demasiadas extravagancias. No vuelo en aviones privados, no uso guardaespaldas y no hago compras locas, advierte.
Con 49 años, Leonardo DiCaprio tiene una fortuna que la mayoría de las personas no conseguirán en toda su vida. Con una larga lista de películas exitosas, sólo por «El renacido» le pagaron 20 millones de dólares y también ganó un Oscar. Es uno de los actores mejor pagados y se estima que posee unos 300 millones de dólares.
El actor, que protagoniza la película «Los asesinos de la luna» que postula al Oscar, invirtió parte de su fortuna comprando propiedades como la isla Blackadore Caye, cerca de las costas de Belice, donde tiene planes de construir un resort con energía renovable. Además tiene un loft ecológico en Manhattan, residencias en Carbon Beach y Malibú (Los Angeles), dos casas en los cerros de Hollywood y departamentos en las torres Panorama de Las Vegas donde invita a sus amigos.
A su vez financia iniciativas ambientalistas para luchar contra el cambio climático.
¿Es bueno para administrar el dinero, Leonardo?
«Terrible para ser honesto, por eso contrato a personas que lo saben hacer. Quiero decir que está mi fundación para el medio ambiente, la fundación filantrópica e inversiones en varias categorías distintas. Que otros estén a cargo me da libertad artística. Soy muy cuidadoso, trato de no consumir ni gastar demasiado, enfocarme en cosas muy sencillas para no complicarme demasiado».
¿Se considera austero?
«No tengo demasiadas extravagancias. No vuelo en aviones privados, no uso guardaespaldas y no hago compras locas. Tengo casas aquí y allá, compré un reloj muy caro y voy a comprar un póster caro, el original de la película El ladrón de Bagdad , filmada en 1940. Me encanta coleccionar pósters».
Una de sus mayores preocupaciones son sus padres. Le ha regalado dos casas a su madre. «Lo mínimo que puedo hacer por todo lo que ella se sacrificó por mí», explica.
Una de ellas fue adquirida en 2021 por 7,1 millones de dólares, según «Forbes», que antes perteneció a la cantante Gwen Stefani. Es una propiedad de estilo colonial español construida en 1928 con piscina y hermosas terrazas.
El actor reconoce que es muy unido a su madre, Irmelin, de ascendencia alemana y a su padre caricaturista George.
También DiCaprio era muy cercano a Helene, su abuela materna, a quien falleció en el 2008 a quien apodaba «Oma».
Aunque sus padres se separaron cuando era niño, cuenta que no hubo mala sangre y que continuó manteniendo buenas relaciones con ambos progenitores, quienes se sacrificaron para que su único hijo asistiera a «los mejores colegios» y luego a muchas audiciones.
¿Qué le queda por hacer?
«Por supuesto que algún día me gustaría formar una familia. En este momento estoy feliz haciendo lo que hago, ha sido mi decisión y soy una persona bastante feliz. Me encanta trabajar y quiero continuar haciéndolo».
¿Cuál es su mayor temor?
«Perder a las personas que más quiero, familia y amigos. Y otra cosa: en esta industria se teme a la soledad. Filmas en los lugares más remotos del mundo distanciados de tu familia y amigos. Al final del día terminas en una pieza de hotel, mirándote en el espejo y dándote cuenta cuán solo estás, tan lejos de llevar una vida normal».
¿Su peor vicio?
«Salir con mis amigos, sentarnos en un bar y conversar absolutamente de nada importante, hacer voces divertidas y portarme como un niño idiota, porque tengo que filtrar los problemas serios que encaro casi todo el tiempo. Es una especie de meditación o terapia, ser idiota con los amigos es fantástico».
¿Qué opina de la fama?
«En el momento cuando mucha gente te adula y tienes mucho poder, no es que te vuelves un tipo arrogante o que te portes mal con otras personas, pero te da un sentido falso de tu propia importancia y de lo que has logrado. Incluso llegas a pensar que cambiaste el curso de la historia. Lo menos que deseo es convertirme en un prepotente. Crecí sin mucho dinero, fui feliz y no me interesa ser codicioso, eso sólo lleva a la infelicidad».
¿Qué es lo que le produce mayor satisfacción?
«Realizar labores filantrópicas, colocar las energías en algo que tiene verdadero significado tanto para el planeta como para otras personas».
¿Es optimista en cuanto a detener el calentamiento global?
«Es súper difícil ser optimista. Gran parte de mi vida está dedicada a este tema, diariamente estamos inundados por nuevos cataclismos que anteriormente no se habían visto en la historia de la civilización, incendios, inundaciones, sequías, olas de calor. Es muy difícil por las emisiones de carbón que producen el efecto invernadero que es lo que está produciendo el calentamiento. Sólo nos queda tener esperanza y continuar con la lucha».


