El boricua encendió la Quinta con sus mejores éxitos
El señor de la noche regaló un consejo a las mujeres: si tu hombre no te atiende, ponle los cuernos
A los animadores no les habían avisado: Don Omar dejó atrás el bling bling, los gorritos ladeados y tanta cosa brillante. Por eso fue extraño ver a Soledad Onetto y Felipe Camiroaga dando jugo con ese look de antaño. Por suerte para las chicas presentes anoche en la Quinta, el estilizado boricua (harto mejor vestido, hay que decirlo) mantuvo ese movimiento de caderas con que debutó en Viña el 2007.
Y hasta le agregó más cachondeo. Don Omar se dio un lujito: parado en el centro del escenario festivalero, se desabrochó el cinturón, mostró una alba ropa interior y comenzó a menearse como si el mundo se fuera a acabar. ¿De fondo? Su himno reggaetonero «Dile».
Era la 1.35 de la madrugada y en la segunda noche de fiesta en Viña ocurrió un fenónemo físico-climático. La fanaticada quiso imitar a Don Omar y bailar como en un matrimonio, pero el frío convirtió a algunos empeñosos del palco VIP en algo parecido a un Robocop al que le cae agua: un cortocircuito del ritmo. En la galería la cosa se vivió más temperada. Hubo más roce, el del lado era amigo, así que el reggaeton quedó súper bien parado por esos lares.
Más encima, Don Omar, salió bueno para la talla. Ya con largos minutos de show al hombro y un par de antorchas, mandó un sabio consejo a las mujeres: «Si tu hombre está más preocupado del carro y del control remoto, él no te está atendiendo. Ponle los cuernos». Un grande.


