El conductor de Todo va a estar bien estima que se ha ahorrado más de un millón de pesos
Dice que el presupuesto de los maestros era carísimo. El animador asegura que busca darles un ejemplo a sus hijos.
En un principio era una tarea que iba a delegar. Pidió unos presupuestos para arreglar el jardín en abril. «Pero salía carísimo, quedé peinado para atrás. Pausé el proyecto, dije que iba a juntar plata. Después le dije a mi señora filo, lo voy a hacer yo, soy bien maestro y hago el proyecto completo «.
Su señora, Pamela Ibarra, creía que De La Iglesia no tendría tiempo para completar todo. «Es que hago muchas cosas. Estoy en televisión, tengo mi emprendimiento de pisco sour, entreno, estoy todo el día arriba para abajo. Pero me picó el orgullo así es que tuve que aperrar nomás».
Así, en cuestión de meses, eliminó el pasto en una sección del jardín, cambió los sistemas de riego, puso maceteros con cítricos, solería, instaló pinos limón y armó el riego subterráneo. También, puso un techo nuevo de policarbonato con estructura de metal para cerrar una especie de bodega que estaba abierta «en la que se mojaba todo». Dice que lo próximo es canalizar unas aguas lluvias.
Sacando cuentas, cree que se ha ahorrado bastante: «Lo de los pinos limón lo hice con los materiales que me sobraron, sólo tuve que comprarle los pinos a mi amigo don Lolo, y me costaron $90.000 por una pega que cotizando salía unos 250 mil. El techo lo hice entero yo, y por eso me cobraron un millón. Me salió unos 250 mil pesos».
Los periodistas no le pegan tanto a las manualidades.
«Dicen que nadie, pero la verdad, compadre, es que esto es como una terapia y me lo inculcó mi papá desde muy chico. Él me enseñó a hacer cosas con mis propias manos: trabajar en el jardín, en el auto, en la mecánica o arreglar las cosas de la casa. A mí me sirve como terapia. Me relaja y me desconecta de todas las otras cosas que hago. Estoy súper focalizado. Me libera mucho».
La pega la ha hecho los fines de semana. Es bien rápido usted.
«Sí, trabajo rápido. Me gusta trabajar solo. De repente llegan los niños a ayudar un poco y me desordenan las herramientas, pero nos entretenemos en familia. Yo creo que además les estoy dando un buen ejemplo. Es bueno que los niños vean que los papás hacen cosas en la casa, que se preocupan de su casa. Esos valores quedan en el inconsciente de los niños. El día de mañana se van a acordar que su viejo hacía cosas y ellos también las pueden hacer».
¿Y cuánto ha ahorrado?
«Buena pregunta. Yo creo que me he ahorrado harta plata, por lo menos un millón de pesos, porque la obra es cara. Es bueno ahorrar esos pesos. Pero insisto que el foco va más allá de la plata: es lo bien que me hace».
En Instagram la gente opina harto sobre la remodelación.
«Sí, está lleno de gente que sabe más, que tiene más experiencia y me da consejos. Dicen esto se hace así, fíjate en esto . Es súper colaborativo. Estoy subiendo un vídeo que armé con lo del techo y ahí cuento el proceso completo, la interacción que se va a generar con la gente va a ser súper entretenida».
¿Algún error que haya cometido al no ser maestro?
«Sí, los riegos. Pensé que el sistema de riego estaba montado de una manera y estaba montado de otra. Tuve que picar un montón, hacer las conexiones. Errores y obstáculos, más que nada porque no había planos de los riegos, así que tuve que ir buscándolos bajo tierra. El resto, ningún problema».
¿Hay algo en lo que crea que necesite ayuda extra?
«En algunas pegas específicas con herramientas específicas. Por ejemplo, la hojalatería del techo. Tuve que ir comprando algunas herramientas que me faltaban: tijera de metal, una sierra de tal forma, una galleta para cortar los metales. Me fui dando cuenta de que necesitaba más herramientas y tuve que invertir. Pero esas cosas me quedan para siempre».


