Periodista brasileño habla del renacer de Edú: goleador del torneo y clave en la Libertadores
Juliana Peixoto, su actual pareja, lo llevó a la iglesia, algo que nunca logró Daniela Colett, su ex esposa. Buscaba curarlo a él, pero no pude convertirlo, dijo.
Code Be es una boutique de ropa «llena de personalidad, joven, moderna, divertida y elegante», que reinauguró su tienda en el barrio Belvedere, cerca del mall BH Shopping y la Plaza de la Laguna Seca, en Belo Horizonte, Brasil. Hubo espumantes, bebidas con crema, música con la dj Bela Simoes (que además es biomédica) y varios invitados, la mayoría mujeres.
Entre ellas estuvo Juliana Peixoto, modelo y estudiante de medicina, que fue con su novio, Eduardo Vargas, futbolista chileno de Atlético Mineiro que ha tenido un renacer futbolístico este semestre. Es uno de los tres goleadores del Brasileirao, con tres tantos en las cinco fechas disputadas, y el martes, en la victoria 1-0 sobre Rosario Central, por la Copa Libertadores, dio la asistencia para el tanto de Paulinho (aunque quizás fue un afortunado mal control de balón). También se ganó una tarjeta amarilla por robarle la pelota en el aire al arquero argentino Jorge Broun cuando iba a sacar (el árbitro chileno Piero Maza lo amonestó y Edú se mató de la risa pese a que la jugada había terminado con el balón en la red).
El sábado, marcó los dos tantos que evitaron la derrota del Gallo, como le dicen a su club, ante Fluminense, y los hinchas mineiros llenaron las redes sociales con agradecimientos tanto a Peixoto como al entrenador argentino Diego Milito «por haber rescatado al jugador».
«Quiero agradecer a Dios por las cosas que están pasando. Gracias a todas las personas que me están ayudando: mi prometida, mis amigos pastores, mis suegros, mis padres, mis amigos… Me están ayudando mucho a levantar la cabeza (?). Estoy haciendo lo correcto», dijo Vargas luego de su gran partido ante el Flu.
Hace tres días, el Instagram del sitio Rastagalo (rastagalojah) publicó un video con el bautizo evangélico del jugador en una piscina, realizado a fines del año pasado. «Después de que Vargas renovó su fe, volvió a los viejos tiempos», escribió el sitio que mezcla su pasión por el club con el cristianismo.
«Eduardo Vargas se convirtió a la religión de su nueva novia y está cambiado, haciendo buenos entrenamientos y con un gran retorno al campo de juego», dice Jordao Lisboa, editor del Rastagalo.
«Comenzó a asistir a una iglesia cristiana, cuenta con el apoyo incondicional de su nueva novia, la familia de la novia y de sus compañeros y del entrenador», explica el periodista Julio Lazarotti, editor del sitio partidario Arquibrancada do Galo, de Cidade Web Radio y TV Fora do Eixo.
Juliana Peixoto logró lo que no pudo Daniela Collet, ex esposa de Vargas, de quien se divorció en 2021. Entrevistada por «Tiempo X», la integrante del reality «Ganar o servir», de Canal 13, contó que ella se convirtió al cristianismo para tratar de salvar la relación de pareja con el futbolista. «Buscaba curar mi matrimonio, curarlo a él, pero no lo logré, no pude convertirlo. Solo después de nuestra separación, el año pasado él se convirtió», contó.
Collet agregó en el reality que en la Copa América «les llevaron mujeres al hotel» a los jugadores. «Salieron fotos de Eduardo con otras chicas y le dije que ya le había perdonado una infidelidad, pero no le iba a perdonar una segunda vez», dijo. Aparte de eso, dijo que Vargas no quería que ella volviera a trabajar, lo que provocó muchas peleas y, en definitiva, la separación. Hoy se llevan muy bien, añadió: «Tenemos una relación cordial y es un muy buen padre».
En la época de su divorcio, apunta Lazarotti, «estuvo alejado de su hijo y eso contribuyó mucho a sacudir su lado sicológico. Incluso en ese momento comenzó a ser visto en muchas fiestas, mientras que su desempeño solo decayó».
«A principios de este año, cuando Felipão era el entrenador, Vargas estuvo cerca de dejar el Atlético. Fuera de los planes, con salario elevado, el club intentó ceder al atacante al Fortaleza. Los clubes llegaron a un acuerdo sobre la base del contrato, pero Vargas no quiso ir. Prefirió quedarse en el Atlético por motivos personales y el deseo de quedarse en Belo Horizonte», escribió Laura Rezende en «Globo Esporte».
Esas razones personales tenían nombre y apellido, Juliana Peixoto, según ella misma lo contó en un video. Entonces llegó Milito, añade Lazarotti, «el estilo de juego cambió y, a través de muchas conversaciones, el técnico les devolvió el respeto a los deportistas y le dio a Vargas las oportunidades que necesitaba. Está en un muy buen momento».


