Efecto de arrastre
El escándalo de Democracia Viva se arrastra hace seis meses y no va a desaparecer. De hecho, solo crecerá. A medida que pase el tiempo, más se sabrá, y más delicada se volverá la situación. Es incluso probable que cada vez que se sepa de otra persona involucrada, se sepa también que esa persona está vinculada al gobierno. Por lo mismo, la presión por tomar acción irreversible solo puede crecer.
Por lo anterior, es improbable que el ministro Montes sobreviva mucho tiempo más. Eventualmente, deberá dejar su cargo. Si no es por su responsabilidad directa en el escándalo, será por su negligencia, y si no es por eso, será a modo de sacrificio. Pero es improbable que siga después de todo lo que ha pasado. Por lo mismo, su permanencia en el gabinete se ha vuelto una tensión innecesaria.
De hecho, lo único que explica que no ha salido hasta ahora es el plebiscito. Antes no podía salir por su potencial efecto sobre el resultado, y ahora que ganó el En Contra se le dio un poco de tiempo adicional. Lo que no está claro es si el Presidente entiende que la situación no se podrá extender por mucho tiempo. Si no actúa pronto, su administración seguirá acumulando efecto de arrastre.
La permanencia del ministro Montes en el gabinete expone al gobierno innecesariamente. Profundiza una imagen que a la larga solo le puede perjudicar, debilita al Presidente y lo deja aún más vulnerable de lo que ya está. Por lo mismo, es importante que para levantarse deberá tomar acción concreta. Mientras más se resista, más anticuerpos generará y más extenderá su tiempo en la pista sin poder despegar.


