Analistas y exembajador, Jorge Arrate, examinan el impacto del escándalo que enfrenta el exmandatario trasandino
Daña la causa de la igualdad social de la mujer, comenta el exembajador Arrate.
El expresidente de Argentina, Alberto Fernández, se encuentra en el centro de la polémica tras ser denunciado por su expareja, Fabiola Yáñez, por violencia intrafamiliar. La denuncia, presentada ante la justicia, alega maltrato físico y amenazas, lo que llevó al juez Julián Ercolini a ordenar un allanamiento en la residencia de Fernández. Como parte de la investigación, se confiscó su teléfono celular y su contenido puede tener enormes consecuencias en su sector.
La denuncia llega en un momento particularmente delicado para Fernández, quien ya está bajo investigación por presunta corrupción. Las repercusiones políticas son profundas. Fernández renunció a la presidencia del Partido Justicialista, argumentando que tiene un «deber político y moral» de aclarar la situación. En su defensa, ha calificado las acusaciones como «falsas» y ha prometido demostrar su inocencia en el proceso judicial. La combinación de las graves acusaciones de violencia de género y las investigaciones por corrupción han sumido su figura en un clima de creciente incertidumbre y desconfianza en el ámbito político argentino.
Jorge Arrate, embajador de Chile en Argentina desde 2000 a 2003, expresó que no conoce personalmente a Alberto Fernández y que la denuncia en su contra le parece lamentable «porque afecta la dignidad de la institución presidencial en Argentina, ya devaluada por las conductas erráticas del presidente Milei. Y, en especial, porque daña la causa de la igualdad social de la mujer», comentó el exdiplomático bajo la administración de Ricardo Lagos.
Agregó que la denuncia debe ser «investigada y sancionada como corresponde a toda denuncia de este carácter». Sobre las posibles consecuencias en el sector político de Fernández, como las facciones del peronismo, La Cámpora o Unión por la Patria, entre otros sectores de izquierda, Arrate aseguró que no tiene «elementos para evaluar el daño que pudiera producir a su sector político, pero me parece posible que tenga un efecto negativo».
Ciudadano común
«El hecho de que se haya hecho pública la denuncia de violencia intrafamiliar de Alberto Fernández tiene varios efectos políticos», comenta Guillermo Holzmann. Uno de ellos, según el cientista político de la Universidad de Chile, es que el sentido común se impone, más allá de los hechos: «Las fotos son concretas, el reconocimiento es concreto y lo que hace no es sólo perder imagen, sino también liderazgo». Otro de los factores que menciona Holzmann es que una situación de este calibre, que se contrapone al discurso de gran parte de la izquierda argentina, «le da un argumento más a Milei para sostener todos los epítetos con los que trata a la izquierda argentina, regional y mundial. Y eso, en definitiva, queda en la retina del ciudadano común y corriente».
Factor K
En un mensaje publicado en redes sociales, Cristina Kirchner afirmó que Alberto Fernández «no fue un buen presidente». Lo llamativo es que ella fue parte de la coalición política Frente de Todos, que ganó las elecciones presidenciales de 2019, cuando Alberto Fernández asumió la presidencia. Además, el expresidente encabezó el Senado y asumió responsabilidades en el gobierno, siendo una figura crucial en la política argentina, especialmente, dentro del marco del peronismo.
Sobre la postura de Cristina Fernández, Miguel Ángel Fernández, director ejecutivo de Faro en la Universidad del Desarrollo, plantea que la condena pública de la expresidenta hacia Alberto Fernández por las acusaciones de violencia de género «fue un infructuoso intento de desvincular al kirchnerismo del negativo impacto de la violencia ejercida sobre la mujer por parte del expresidente argentino. Ello evidencia las fracturas internas del peronismo y la creciente debilidad de Fernández dentro de su propio partido».
«Compromiso real»
Si es que el escándalo podría afectar, de alguna manera, a sectores de izquierda que son cercanos al discurso del expresidente argentino en Chile, Miguel Ángel Fernández cree que «el caso de Alberto Fernández es un golpe para el progresismo latinoamericano, incluido Chile, pues instala un manto de duda en las personas sobre el real compromiso de los políticos con estos tópicos».
«Le da un argumento más a Milei para sostener todos los epítetos con los que trata a la izquierda argentina», Guillermo Holzmann.


