Kristel Köbrich abre su corazón en una íntima entrevista donde repasa su vida
Luego de haber disputado sus sextos JuegosOlímpicos, la nadadora chilena, que hace unos días cumplió 39 años, cuenta qué la motiva a seguir en la vorágine deportiva.
Cuando aún resuenan los ecos de su participación en Paris 2024, donde concretó el récord chileno de seis presencias olímpicas, Kristel Köbrich, quien cumplió 39 años el 9 de agosto, hace un repaso de su carrera deportiva y revela detalles de su vida personal, mientras cuenta entusiasmada que aún tiene cuerda para rato e intentará clasificar a Los Angeles 2028.Aunque su rendimiento en La Défense Arena no fue el que ella y su equipo esperaban: se ubicó 15ª entre 16 nadadoras en los 800 metros libre y 14ª entre 16 en los 1.500.
Y Köbrich lo asume: «Como resultados no fueron los que buscábamos. Pero tengo que ser consciente de cómo fueron los últimos meses? Así que hay que ser súper honesta y poner las cosas en la balanza y dimensionar que son seis Juegos Olímpicos, algo único, que sólo lo estoy viviendo yo, y eso es algo muy bueno también».
Cuando dice que no se dieron los resultados, ¿pasaba por buscar una primera final olímpica?
«Para lograr eso hay que tener una buena marca, y trabajar distinto. El saber con más tiempo que uno está clasificado, porque ahí es distinta la planificación, las cargas con las que vas a otros torneos, a nivel emocional y de entrenamiento. A mí de esta forma no me gusta clasificar, no me acomoda. Por eso quisiera que los próximos no sean así».
Recién cumplió 39 años, y faltan todavía cuatro para Los Ángeles, ¿qué le motiva a seguir?
«La pasión, amo lo que hago. Amo competir por Chile, el poder ser privilegiada de hacer lo que me gusta a esta edad, y manteniéndome dentro de las mejores del mundo. Somos muy pocos privilegiados, y eso me encanta».
¿Cree que si los 1.500 hubieran entrado antes al programa olímpico otros hubieran sido sus números a este nivel?
«No tengo idea, aunque ya me había sorprendido que incluyeran los 1.500 en Tokio. Nunca pensé que los iban a meter, siempre era tan formal que los hombres 1.500 y las mujeres, 800, y de pronto se siente el rumor de que se iban a meter. Y para mí fue: «Wow, qué bueno, porque es mi prueba»».
¿Qué vivencias valora hoy de su carrera?
«Lo primero es que hubo un cambio muy grande cuando elijo irme a vivir a Córdoba para entrenar con Daniel (Garimaldi). En 2003 termino el colegio en octubre y a las pocas semanas me fui».
Son casi 21 años, ¿cree que valió la pena esa apuesta?
«Todo, no me arrepiento de nada. Ni de las elecciones, ni de las vivencias, ni de las malas actuaciones, ni de las buenas. Si hoy decido colgar mi traje de baño, sigo durmiendo tranquila. No hay nada que me pese, ni más o menos ni mucho, ni poco. Ni que tendría que haber hecho esto? Eso no sirve, no suma».
¿Cómo vive allá?
«Vivo en la casa de Daniel, donde tengo mi espacio, mi lugarcito. Cuando llegué tenía 18 años, y al año siguiente nace su último hijo, yo lo vi crecer, es como un hermanito, ya tiene 18. Es toda una historia, donde obviamente el apoyo y contención de Daniel ha sido fundamental. Él tiene cuatro hijos, la mayor vive sola, tiene su hijo. Así que Dani y la Pato, que es su señora, ya son abuelos. Y cada vez que puedo vengo a Chile, porque necesito ver a mis sobrinos, que crecen y crecen, y uno está lejos. El año pasado tuve la posibilidad de que ellos hayan elegido ir a verme a los Panamericanos, haber estado cerca de mí y haber entendido un poco de cómo es mi trabajo, lo que genero. Fue muy lindo para ellos. Tengo cuatro sobrinos, que son hijos de mis dos hermanas más grandes».
¿Y en su familia nunca la han presionado para tener los suyos?
«No, ellos me respetan muchísimo. Obviamente me han preguntado, y he tenido parejas, pero sigue siendo una elección. No sé si ha sido un tema tabú o qué, pero yo no tengo intención de ser mamá. No sé si es por la natación, pero de tía chocha no me saca nadie. Mi sobrina mayor tiene 13, de ahí 10, 5, 4; y el nieto de Daniel, que es el sobrino postizo, tiene 7. ¡Son todos exquisitos!».
Vivimos en una sociedad donde este tema aún genera ruido?
«Entiendo que el tema de la maternidad genera incertidumbre, no los culpo, porque es algo cultural; así como desde hace 15 años me han preguntado cuándo voy a dejar el deporte. No me voy a poner a cuestionar si está bien o está mal, es la gente que quiere preguntar sobre el casamiento, que la casa propia y cuándo vas a estudiar para tener un diploma o un título. No he pisado nunca una universidad y no me considero menos inteligente por eso».


