Joven tenista alemán-chileno deslumbra en Europa al cambiar de mano la raqueta mientras juega
Jorge Herrera le enseñó la técnica ambidiestra a Lucas, de 14 años. Mis dos hijos juegan con izquierda y derecha desde chiquitos. Eso ha llamado muchísimo la atención, explica el padre.
En las últimas horas se viralizaron unas imágenes de Lucas Herrera Sánchez (14) por la pasmosa habilidad para golpear la pelota con el perfil derecho, pero con ambas manos, mediante un rápido cambio de empuñadura, por lo que inmediatamente comenzó a ser nombrado como «el tenista ambidiestro, nacido en Alemania, pero de padre chileno y madre argentina».
Si bien el muchacho nació en Alemania, su papá, Jorge Herrera (60), médico neurocirujano formado en Argentina, ya con veinte años de residencia en Alemania, es oriundo de Valdivia, con estadía en Iquique, Coyhaique y Valparaíso.
Fanático del tenis, por una operación en el hombro derecho, papá Herrera tuvo que practicar su deporte preferido con la mano izquierda durante seis meses, tiempo suficiente para darse cuenta de que podía hacerlo perfectamente con ambas manos. Esa experiencia fue crucial, porque decidió que sus hijos, Lucas y Jorge (16), deberían hacer lo mismo en la práctica del tenis.
La fórmula, al parecer, comenzó a dar frutos, porque Lucas Herrera logró medalla de bronce en el Master Junior 2025 y oro en dobles en el Campeonato Europeo Junior, junto con Luys Calin, también alemán.
«En realidad, Lucas en Europa es bastante conocido, pero creo que alguien viralizó en español la noticia, porque nos ha llegado por todos lados. Mis dos hijos juegan con izquierda y derecha desde chiquitos. Es una alternativa de juego, porque es como el revés a una mano. El zurdo tiene su revés y el que es derecho tiene también su revés que lo pega a una mano o a dos manos. Esta alternativa es que uno puede ser ambidiestro. Buscamos una alternativa un poco más fácil, si se aprende a jugar en forma ambidiestra al tenis o cualquier deporte con raqueta o paleta. Y eso ha llamado muchísimo la atención», explica Herrera, quien ahora ejerce como médico otorrinolaringólogo para tener más tiempo con su familia.
¿En concreto, cuál es la ventaja de jugar con dos derechas, por decirlo de algún modo?
«Primero tener que aprender sólo un solo golpe. O sea, no tienen que estar aprendiendo dos golpes, lo que ahorra muchísimo tiempo. Segundo, el cuerpo crece en forma más pareja y, teóricamente, porque no hay nada comprobado, tendrían menos posibilidades de sufrir lesiones. Uno va viendo que hay ventajas al generar dos derechas y la mayoría juega más con la derecha que con el revés. Fernando González, por ejemplo, tenía una de las mejores derechas de la historia del tenis, por lo que trataba de correrse al máximo para tener dos derechas. Esto hace que el rival y los entrenadores no sepan cómo hacer la estrategia. Y así es más agresivo que un jugador que tiene revés en un mismo nivel».
Jorge Herrera, pese al revuelo mundial que ha causado el particular estilo de su retoño, prefiere tomarse las cosas con calma. «Hay que esperar a que se desarrolle y ver cómo viene, porque en esto no hay nada seguro. Todo deportista trata de vivir del deporte, que es muy sacrificado. La familia también se sacrifica mucho. Hay que considerar el colegio y ver cómo Lucas visualiza su futuro. Esta es una profesión muy difícil. Siempre le digo a Lucas que él ha elegido algo mucho más difícil que lo que yo elegí. En todas partes se puede encontrar y conocer médicos, pero el común de la gente no conoce a un deportista, porque es extremadamente difícil ser deportista. Nosotros lo apoyamos hasta lo que pueda y si se da, perfecto. Si no se da, Lucas lo ha trabajado muy bien. Conoce toda Europa y parte de Asia con el tenis. Así que ha tenido una linda vida con el deporte».
¿Qué nacionalidad tiene Lucas?
«Lucas es alemán y chileno»
¿Tiene la nacionalidad chilena también?
«Sí».
¿Podría jugar por Chile, si quisiera?
«Claro, claro, perfecto».
¿Ha viajado a Chile?
«Sí, por supuesto. Chile le encanta».
¿Qué cosas?
«Los mariscos, todos los mariscos. Le gusta mucho el curanto».


