El curioso caso de Erick Pohlhammer y su ponchera musculosa

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El poeta es deportista desde los años 70

Aunque suene increíble, el escritor tiene una dura rutina de ejercicios que incluye yoga y natación.

Son los locos años 70 y en una piscina olímpica hay un montón de pelucones rubios del Grange School alentando a su representante en el campeonato interescolar de natación en los 400 metros, estilo crawl. De repente sale del agua el campeón, con un cuerpo casi de Adonis: ese era Erick Pohlhammer.

A sus 55 años, el escritor sigue entrenando duro, pero sus formas tal vez no se condicen con el esfuerzo.

Es bien extraño este fenómeno que se le presenta al poético Erick, porque aunque tiene toda la pinta de sedentario, entrena casi como un profesional del deporte. Todos los días parte a la piscina del gimnasio Body Care para nadar como un tiburón dos horas. “Me siento liviano en el agua, soy como un escualo, un elefante marino, por eso soy un enamorado del agua”. Y agrega: “Es una sincronía total, te une a tu ser, a tu cuerpo, lo que los filósofos griegos llaman unión mente-cuerpo”.

A puro estiramiento Y como si eso fuera poco, Pohlhammer se rindió a las bondades del yoga. Diariamente llega un maestro a su casa para llevarlo por los senderos del prana yoga, que tiene que ver con formas especiales de respiración para oxigenar el cuerpo, y que lo realiza desde 1978, según cuenta. Además, realiza posturas de hatha yoga que integran la respiración y el ejercicio.

Él confiesa que este amor al ejercicio le viene desde chico, porque “yo era flaquito, liviano”.

-¿Y qué pasó, Erick?

-Lo que nos pasa a los grandes deportistas, como a Claudio Borghi, que han hecho mucho deporte, pero pasas cierta edad y hay una musculatura especial que se suelta y de inmediato la persona se agranda.

-Claro, porque tú deberías ser un álamo con tanto ejercicio…

-Es que mientras más deporte practico, más grande me pongo. Pero me sirve para cultivar este abdomen amplio que tengo y que lo tengo tonificado…

-¡Tonificado!

-Sí, si está tonificado… dentro de lo que se puede.

-¿Quizás hay un problema con la alimentación?

-Noooo, si yo no como mucho, básicamente tomo cerveza.

-Ahí está pues.

-Bueno sí, si la cultivo con cerveza, lo que pasa es que yo rezo y pido: Santa Teresa, Santa Teresa, rájate con una cerveza.

-¿El cuerpo podrá vivir de la cerveza?

-Jajajá, el mío vive y respira, por eso yo me siento livianísimo y voy cantando por las calles de felicidad, de levedad, la, la la, laaaaaa…

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