Las gemelas Zegers no quieren nada con la farándula
Surgidas del reality La casa, Carolina y Paula quisieron reencantarse con la televisión cuando la primera ingresó a Pelotón. El resultado no fue bueno. Quesille se equivocó, debió llamarnos a las dos, dicen.
Es mediodía y el LCD en este Paz Froimovich amarillo del barrio Brasil está encendido, en mute. Vemos a una chica con extra labios posando en topless, luego en colaless, luego aparece llorando en vivo. Abajo, se lee: «Roxana Muñoz acusa golpes y mechoneo de pololo futbolista». «¿Viste?», comenta Paula, la menor de las Gemelas Zegers, nació tres minutos después, y sigue. «¿Viste lo que pasa? A nosotras nunca nos vas a ver en ese tipo de cosas. Sí, es cierto, seguramente ganaríamos más plata. Lo pensamos cinco, diez minutos, y al final, llegamos a la misma conclusión: no transamos nuestra tranquilidad por nada», dice Paula, firme, y Carolina, la ex recluta Zegers de «Pelotón», mira la tele y mueve la cabeza como perrito de taxi.
Lo de las Gemelas Zegers es un asunto valórico. Con quince años, entraron por primera vez a un canal. Iban de público. Meses después, debutaron como bolos en la teleserie «Sucupira», de TVN, y luego, la nube: apariciones en «Venga conmigo», «Pase lo que pase», «Morandé con Compañía», «Pollo en conserva» y en el reality «La casa», del 13. No ganaron la casa, pero sí un buen descuento para este departamento, por ejemplo. La fama las encontró juntas y unidas, de eso se trata todo esto. Las gemelas prometían, subían como la espuma, hasta que se pusieron a pololear con excelentes hombres. Ergo: no más discotecas y no más fotos de aquellas. «Esto tiene que ver con nuestra esencia, no con los pololos», aclaran. Lo dicen al mismo tiempo, como debe ser.
– ¿Desde cuándo son unas gemelas reservadas?
– Paula: Somos así desde el jardín infantil…
– Carolina: Nunca fuimos tan pololas, no nos gusta salir a discotecas, no tomamos, somos muy sanas, hasta mi mamá nos dice: «¡salgan, no sean arranadas, que cuando estén viejas no van a poder hacerlo!».
– P: Pero no pienses que somos unas pacatas. Somos tranquilas, eso sí. Somos súper mañosas, ponte tú, entramos a una disco y si no nos gusta la música, nos miramos y nos vamos a los cinco minutos. Se nos nota en la cara.
– C: Somos mañosas. Mi pololo no me dice «amorcito», me dice «mañosita».
– Basta de pololos. ¿No hay un cheque que las transforme en unas gemelas impúdicas de una vez?
– C: No. Si nosotras quisiéramos, estaríamos muy metidas en la farándula. Nos llamaron muchas veces del «Morandé», pero no quisimos. Hay cosas que no hacemos. Ese tipo de sketches en los que tienes que agacharte para mostrar el colaless, no es nuestro perfil.
– Como manager, les sugiero que se dediquen a otra cosa.
– P: Hace un tiempo, una productora nos quiso meter en el mundo de las plumas, como vedettes, y nos tomaron fotos, pero no nos gustó. Nos cargaron las plumas. Ni siquiera lo intentamos. Yo creo que no hay espacio para nuestro perfil en la televisión de hoy.
– ¿Cuál perfil?
– P: Nuestro estilo es más bien sensual-elegante…
– C: Somos buenas. No podemos estar en «Yingo» porque hay que saber pelear, estar soltera, entrar declarando que te gusta el pololo de otra, darte besos, y eso no me gusta. No nos gusta. Es una fórmula que es súper válida para las solteras que estén dispuestas a todo, pero para mí es mucho más importante estar bien con mi pololo.
– ¿No estarás tomándotelo muy en serio?
– C: ¡Dile eso a mi pololo!
– P: No lo nombres más, van a pensar que haces lo que él quiere. Mira, ya no desfilamos en discotecas, no queremos nada con la farándula, es muy rasca. Ahora, en las discos desfila un tipo de niña más bien guarra, que no muestra la ropa, muestra el cuerpo. Es un cabaret disfrazado.
– ¿Qué las diferencia?
– C: Yo soy más fuerte que mi hermana. Es que ella no ha sufrido por amor, y yo sí. Eso te hace fuerte.
– P: Yo soy más constante que mi hermana. No renuncio tan fácilmente.
– Carolina, ¿eso tiene que ver con las dos semanas que duraste en «Pelotón»?
– El problema fue que yo entré a un grupo que llevaba dos meses juntos y que creían que el territorio era prácticamente de ellos. Ellos ya entraron en la locura, y yo me sentía muy sola. Yo, con mi hermana, soy otra. Si hubiésemos entrado las dos, todo habría sido distinto.
– Paula, ¿estás de acuerdo?
– Nicolás Quesille se equivocó, debió llamarnos a las dos. Se lo perdió. Juntas somos distintas, tenemos más fuerza y nadie nos pasa a llevar. No sé por qué no nos querían ver juntas.
– C: Además, las minas que están son muy raras. Puertas es la más rara de todas. No habla, no participa en nada, dice que a ella le pagan por competir y no por hacer el loco. De repente, la pillas observándote, es rara. Es campeona mundial con las marcianitas, pero es rara. Y Carla Jara, no confío en ella. Fabregat fue la única que me recibió cariñosamente. Es tierna, no como la gente piensa. Yo sé que uno saca fuerzas cuando las cosas van mal, pero yo no podía.
– ¿Porque no estaba tu hermana?
– Sí, habría sido otra cosa, me hubiera defendido cuando me pelaban que yo era pava. ¡Yo no soy pava! No sé qué me pasó, como que me achiqué. Pucha, podría haberlo hecho mejor.
Carolina Zegers
«Nunca le haría a mi marido lo que hizo Carla Jara»
La ex recluta de «Pelotón» no duda frente a la separación de Carla Jara y su esposo Kike Acuña: «Yo nunca le haría a mi marido lo que hizo Carla Jara. Nunca lo abandonaría por entrar a un reality. ¿Dejarlo solo por salir en la tele? O sea, si yo estoy casada, yo cuido a mi marido. Hay que cuidarlo. Y no entro a un reality aunque me muera de ganas. Es una cuestión de respeto. ¿Qué vale más?», dicta la gemela mayor.


