El deslenguado Catulo aterriza en el Chile de hoy

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Leonardo Sanhueza publica sus traducciones del fundamental poeta latino

En su libro Leseras, el escritor chileno traslada los versos de su colega veronés al particular idioma castellano que se habla en este país.

El escritor Leonardo Sanhueza se define como «una especie de púchimbol que se agita entre el perfeccionismo apolíneo y el desparramo dionisiaco». Por lo mismo, agrega, siempre ha sentido cierta afinidad con su colega Catulo.

«Me gustaba el hecho de que fuera un autor tan preciso y a la vez tan vehemente y visceral», dice el hombre, evocando sus años como estudiante de lenguas clásicas en la UMCE (fines de la década de 1990), época en la que comenzó a traducir los versos del fundamental poeta latino fallecido en el año 54 antes de Cristo.

Sanhueza, por cierto, no se limitó a hacer traducciones literales: como su deseo era conservar la fuerza y el carácter más bien puntudo de los textos originales, trasladó las obras al mismo idioma castellano que ha escuchado desde niño en los hogares, los colegios, las calles y las oficinas de Chile.

«Los sentaré en la picana y les pondré el chupete,/Aurelio maricón del hoyo y Furio chupapicos,/ya que me consideran poco sobrio/porque mis versos son sensualitos», dice Catulo en una de los poemas procesados por el escritor chileno.

«Yo traduje al único castellano que sé, que básicamente es el que me enseñó mi mamá, aunque después se me fue transformando en una melcocha idiomática», advierte el escritor, quien ahora, casi doce años después de comenzar esa labor, ofrece un libro -titulado Leseras – donde reúne buena parte de sus versiones de Catulo.

Publicado por Ediciones Tácitas, el volumen contiene todos los poemas breves escritos por el autor latino, quien, tal como se explica en la introducción del poemario, fue tanto un renovador formal de la poesía en latín (la enriqueció introduciendo elementos griegos) como un precursor de la mirada subjetiva que hasta hoy se encuentra en la mayoría de los creadores líricos.

«Dejé fuera de este libro los poemas extensos, porque en el caso de ese tipo de obras mi traducción no habría sido muy diferente de las que ya existen», dice el poeta chileno, cuya intención fue, según agrega, «traducir la intención de Catulo de poner en un mismo plano lo culto y lo popular».

Leseras contiene versos donde se habla de amistad, de celos, de pasiones, de envidias y de rivalidades. Entre las piezas más conocidas, por cierto, destacan las dedicadas a Lesbia, mujer casada cuyo verdadero nombre era Clodia y que, tras envolver al poeta veronés en una devastadora explosión hormonal, se alejó de él dejándolo sumido en una ardiente desesperación.

«Delante de su marido Lesbia habla pestes de mí,/y con eso el gaznápiro se llena de alegría./Mulo, no te enteras de nada. Si me hubiese olvidado/estaría tranquila y callada, pero ladra y despotrica/porque se acuerda de mí y -éste es el punto-/se pone histérica. En resumen, arde y habla», dice Catulo a través de Sanhueza.

Zamacueca de Fabulo

Entre los valores agregados del libro «Leseras» se encuentran dos poemas de Catulo que Leonardo Sanhueza ha convertido en cuecas y zamacuecas.

Uno de esos textos es el que, en su versión original, comienza con los siguientes versos: «Cenarás bien conmigo, mi Fabulo,/uno de estos días, si andas con suerte./Y si traes cena abundante y buena,/y una chica linda».

En la zamacueca creada por Sanhueza, en tanto, se lee lo siguiente: «Cenarás bien en mi casa/mi viejo amigo Fabulo/sólo ponte la comida/y una chiquilla con rulo».

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