El actor le dedica al menos dos horas al día en hasta tres sesiones
Es un desafío y eso hace que me sienta orgulloso de mí mismo, sostiene.
A los 51 años, Cristián de la Fuente se prepara con todo para su octavo Ironman. Esta vez realizará la prueba en Valdivia, en noviembre, un trayecto que incluye 1.9 kilómetros de nado por el río Calle Calle, 90 km de ciclismo y 21.1 km de trote.
«En una carrera como esta uno vive emociones muy complejas. Primero uno se pregunta qué hago acá, por qué no me retiro, quién me obligó, por qué estoy sufriendo, porque te duele todo. Pero hay gente que te apoya, te emocionas, dan ganas de llorar y ahí cambia todo», afirma.
¿Cómo así?
«Cuando cruzas y te dan una medalla, comienzas a buscar cuál es el siguiente Ironman para competir».
Hasta acá, el actor ha participado seis veces en la prueba de Pucón, una en Coquimbo, otra en Florida y Ohio. Para hacerlo lo mejor posible, De la Fuente se esmera: trota, nada, se esfuerza sobre la bicicleta estática y se fortalece con pesas.
«En la semana entreno entre dos y dos horas y media. Hay días en que hago doble sesión y a veces triple. Los sábados le dedicó cuatro horas y los domingos, tres horas», afirma, aunque aclara que para no sobreentrenarse, los lunes descansa. La supervisión de este trabajo la realiza a la distancia Ovidio Bilbao, entrenador cubano que vive en Miami y dirige el equipo Dale.
«Los desafíos son importantes en la vida. Si no lo tuviera, quizás no iría a entrenar pesas o correr. Diría no, mejor mañana u otro día. Esto hace que uno tenga una agenda, metas. Correr un Ironman es un desafío difícil y eso hace que me sienta orgulloso de mí mismo», sostiene.
Cristián de la Fuente recuerda que su primera prueba de este tipo fue hace seis años. Tenía 45 y decidió que se esforzaría por completar el medio Ironman de Pucón «porque nunca había trotado más de 10 km».
¿Cómo fue esa primera experiencia?
«Muy dura. Me dio una crisis de pánico en el agua, pero logré salir. Al terminar, todo fue reconfortante. En ese momento me preparé por ocho meses, demasiado tiempo. Cometí el error de sobreentrenar sin días de descanso. Ahora, con más experiencia, sé que el sobreentrenamiento es malo y la importancia de la alimentación y el descanso».
En el proceso, recuerda que corrió en situaciones diversas: a veces con mala condición, con mayor peso y varias veces con algún grado de lesión. Ahora sólo sufre de un dolor en un hombro que le puede complicar al nadar, del que se está recuperando poco a poco.
Asiste con frecuencia a la clínica Meds (especializada en el deporte), realiza pruebas sanguíneas y hormonales, además de suplementos alimenticios como creatina, glutamina, electrolitos, proteínas, vitaminas y suplementos.
«Es mi primera vez en el Ironman de Valdivia y estoy emocionado. Lamentablemente el año pasado me inscribí y no pude. Ahora correré con un equipo del Gope de Carabineros que me invitó», afirma.


