Las lesiones y la abundancia de delanteros no lo han dejado jugar en Talleres de Córdoba
Periodistas trasandinos analizan la situación del atacante de 22 años. En lo poco que jugó hasta hoy no dio la talla, sostienen.
Era la primera citación del delantero chileno desde el 7 de marzo, cuando también fue a la banca ante Deportivo Riestra, por la Liga Profesional Argentina. Esa vez, ingresó en el minuto 85. En Guayaquil, no entró.
«En la primera fecha de la Liga Argentina ingresó desde el banco, los últimos 20 minutos, ante Gimnasia La Plata. El equipo iba perdiendo y tuvo un cabezazo desviado. En el otro partido (Deportivo Riestra) entró los últimos cinco minutos y lo único que hizo fue defender. Son 25 minutos en total en el año. No pudo demostrar absolutamente nada», resume Matías Alejandro Magdaleno, periodista de radio Showsport FM 101.3 de Córdoba.
Dos desgarros el año pasado y problemas físicos que el club prefiere no detallar esta temporada se confabularon para marginar al atacante que se fue de Palestino como gran proyecto, luego de buenas actuaciones en el cuadro árabe y hasta en la Selección que dirigía entonces Eduardo Berizzo.
«Voy a dar todo en todos los partidos», fue su mensaje al hincha de Talleres cuando lo presentaron a su llegada al club cordobés con un contrato hasta 2027. Pero sufrió un desgarro al poco tiempo y eso motivó que fuera titular en solo tres de los 14 partidos de la Copa de la Liga Argentina y que entrara desde la banca en otros cuatro. Fueron 267 minutos en total, que se cerraron cuando sufrió otro desgarro en la etapa final del torneo.
Javier Gandolfi era el entrenador de Talleres el año pasado, cuando Barticciotto llegó al club. Hoy dirige a Independiente del Valle, de Ecuador, y en la banca cordobesa lo reemplazó Walter Ribonetto, ex defensor de 49 años, que terminó su carrera como jugador en el cuadro de la T y viene de entrenar a la reserva del club los últimos dos años.
Otro factor que conspira contra Bruno Barticciotto es la sobrepoblación de delanteros en Talleres. Esta temporada llegaron Gustavo Bou (34), que jugó en River Plate, Racing y New England Revolution, entre otros clubes; Federico Girotti (24), también surgido en River y que retorna luego de una temporada en San Lorenzo, y Ramiro Ruiz Rodríguez (24), proveniente de Atlético Tucumán. Se sumaron a Nahuel Bustos (25), que surgió de las inferiores del club, pero también jugó en Manchester City y Sao Paulo; Valentín Depietri (20), que estuvo en Fortaleza, y los canteranos David Romero y Agustín Venezia.
«Sus problemas físicos influyen, sin duda. Al estar ausente, corre atrás en la competencia por el puesto. Y futbolísticamente, en lo poco que jugó hasta hoy, no dio la talla. Si bien hubo cambio de entrenador, creo que Walter Ribonetto lo tiene en cuenta, pero como cuarta opción, detrás de Girotti, Bou y Bustos. Si no lo tuviera en cuenta, probablemente jugaría en reserva, que es la categoría previa a la primera aquí en Argentina», apunta el periodista Federico Sánchez.
A comienzos de marzo, otra lesión lo marginó del equipo. «Estos seis meses desde que llegué al club no han sido fáciles. Realmente no sé qué más falta, pero, bueno, es lo que me está tocando pasar», lamentó Barticciotto en su cuenta de Instagram. El club explicó su ausencia con un críptico «periodo de fortalecimiento muscular».
«Si le preguntas a un hincha de Talleres o a un periodista en Córdoba, todavía no hemos podido descubrir todo lo que puede dar él y que sabemos, por sus antecedentes. Todo tiene que ver con sus lesiones y con el plantel rico de Talleres. Y cuando ha tenido la posibilidad de jugar, han sido pocos minutos. Y si no eres un crack, es difícil mostrar en poco tiempo lo que puedes hacer», reflexiona Horacio Sánchez, periodista de Pasión Albiazul.
«Si bien viajó con la delegación a Guayaquil, el titular fue Girotti, Nahuel Bustos entró en el segundo tiempo y, cuando Ribonetto tenía que poner más delanteros, optó por uno de la reserva en lugar de Barticciotto. Está muy relegado. Imagino que, de seguir así y que no lo recuperen, lo cedan a préstamo», resume Magdaleno.


