El wet look le da una apariencia húmeda y vintage en 2026
Las nuevas propuestas apuntan a la comodidad, la personalización y el juego visual entre partes distintas.
El bikini fue presentado en 1946 por el ingeniero francés Louis Réard, quien lo bautizó con el nombre de un atolón del Pacífico donde días antes se habían realizado pruebas nucleares. Ninguna modelo quiso usarlo, así que la primera en llevarlo fue Micheline Bernardini, una bailarina de cabaret que posó en la piscina Molitor de París.
Esta temporada, las combinaciones desparejadas dominan las vitrinas.
«Se trata de mezclar estilos, texturas y colores de manera intencionada para crear un bikini único y personalizado», explica Paz Macera, gerenta de Producto y Diseño de Monarch.
La tendencia conocida como mix and match permite elegir tallas y diseños distintos para arriba y abajo, lo que mejora el calce y también abre la posibilidad de expresar estilo. «Es perfecta para las más audaces», dice.
Otra línea fuerte es el brillo discreto del wet look, o húmedo, efecto que viene del maquillaje y que ahora se instala en las telas.
«Una tela de poliamida semi brillante como las que usamos en Monarch es ideal para lograr un hermoso outfit playero con brillo y wet look», señala Macera. El material reacciona a la luz y al agua, pero sin generar un efecto plástico.
Lisette Liberona, asesora de imagen, (@lisetteliberona) lo describe como un acabado más fresco: «La gracia es que se ocupe en los trajes de baño para lograr este efecto natural, donde se refleje la luz del sol y se vea algo muy fresco».
A diferencia de los brillos más agresivos, el resultado busca simular pequeñas gotas. «Es un brillo que refleja la luz, pero no es exagerado».
La mezcla de partes también sirve para ajustar proporciones. «Si tú tienes una silueta triángulo invertido (más ancho arriba y más angosto abajo), favorece mucho más usar colores más oscuros y diseños discretos en la parte superior, y en la parte inferior lo que más favorece son aquellos que tienen volumen, estampado, diseño, colores más fuertes», dice Liberona.
Para quienes tienen forma de triángulo, la lógica es inversa: tonos neutros abajo y libertad para jugar arriba.
También hay espacio para lo artesanal. Según Isis Miralles, conocida en redes sociales como consultora de imagen, los tejidos tipo crochet están presentes tanto en bikinis como en salidas de baño.
«No necesariamente se trata de un traje completo tejido, muchas veces son detalles o partes localizadas, lo que permite combinar comodidad con un aire más artesanal», dice. Las aplicaciones incluyen flecos, conchitas cosidas a mano y acabados visibles.
En la misma línea, materiales como el lurex, el terciopelo o bordados con lentejuelas finas aportan «una textura distinta», agrega Miralles.
Para Titi Fonseca, diseñadora de colecciones cápsula de bikini (con cantidad acotadas de prendas), los tonos más usados en esta temporada son los que combinan con la piel bronceada: «Los colores más sobrios, como el arena, los azules, los verdes, están full».
También destaca la comodidad como criterio central, sobre todo en mujeres que han sido madres: «Hay que pensar en trajes de baño cómodos, que no se corran, que cubran cicatrices o flacidez».
Fonseca plantea que hoy las tendencias no pasan sólo por lo nuevo. «Cada mujer puede volver a poner de moda un diseño que era del año pasado».



