Andrea Velásquez relata los últimos minutos de vida de Lorenzo Prieto, fallecido en La Serena
El profesional llevaba doce años en la U y le decían Manos de Ángel. Murió de un paro cardiorrespiratorio, luego de ir a trotar por la Avenida del Mar.
Lorenzo Prieto (78) salió a correr por la Avenida del Mar, en La Serena, poco antes de las nueve de la mañana. El día soleado y la brisa fresca del océano invitaban al ejercicio. Para llegar a la costanera tuvo que caminar solo unos pocos pasos desde el hotel Diego de Almagro, donde estaba alojado en su calidad de masoterapeuta con el equipo de Universidad de Chile, que por la tarde debía jugar contra Coquimbo por las semifinales de la Copa Chile.
A esa misma hora la periodista Andrea Velásquez (46) también caminaba por el mismo sector en dirección a su trabajo, en un intento por hacer deporte. Y fue ahí cuando se encontró con Lorenzo, sentado en una banca con claros signos de padecer una complicación grave de salud, que más tarde desencadenaría en su muerte en el Hospital de La Serena por «un paro cardiorrespiratorio», según informó Carabineros.
«Fue terrible. Acabo de llegar a mi casa, no fui ni a trabajar. Hice todo lo que pude por ayudarlo y por hacerlo sentir que estaba acompañado», dice Velásquez.
«Iba caminando y veo a un señor que estaba sentado en la banca de la playa, con la cabeza un poco hacia atrás, con la boca abierta, los labios muy morados y muy pálido, y respiraba raro. Yo dije: este caballero no está bien. Pasaba mucha gente en bicicleta y caminando. Lo miraban, pero nadie se detuvo. Eso me da rabia. Me acerqué y le hablé. No reaccionaba. Un ciclista, que era un niño, me acompañó. Me dijo que el caballero estaba raro, a ratos como que dejaba de respirar. Él se dio cuenta de que integraba el plantel de la Universidad de Chile, porque andaba con la ropa del equipo», agrega ella.
¿Qué pasó después?
«Llamé inmediatamente al 131, que es el número del Samu. Les dije que el señor estaba inconsciente e informé de la dirección. Entonces me dijeron que tenía que hacerle reanimación, cosa que no sé hacer, pero justo cuando me había decidido a hacerlo el caballero reaccionó. Se para y me mira. ¿Está bien?, le pregunté. ¿Qué me pasó?, me respondió. Luego de contarle que estaba inconsciente, aseguró que no se había dado cuenta, que se sentía mal, que estaba haciendo deportes. Me pidió que no llamara a la ambulancia, pero yo ya la había llamado, porque estaba desmayado. Yo creo que usted está infartado, le dije. Y él dijo que le había dado lo mismo hace un año y que tenía el corazón un poco más grande».
Mientras llegaba la ambulancia, Andrea Velásquez se sentó junto a Lorenzo Prieto y se pusieron a conversar.
«¿Cómo se me va a morir acá?», le comentó ella. «Qué forma más bonita de morir que mirando el mar», retrucó él. Luego se sintió mejor y quiso devolverse al hotel. Velásquez lo acompañó. «Conversamos mucho. Todavía siento el olor de su perfume, porque estuvimos mucho rato juntos», recuerda.
«Pasa menos de un minuto, me mira y me dice: me estoy sintiendo mareado de nuevo, estoy mareado, más mareado que recién». Entonces lo senté, porque se estaba desvaneciendo, y empecé a hacerle señas a la ambulancia, porque ya estaba a pocos metros de nosotros».
Luego Velásquez corrió a avisar a la gente de la U que estaba en el hotel. Todos partieron hacia el hospital.
«Quedé mal porque fue una experiencia muy extraña. Me vine a mi casa, luego de haber pasado por el hospital, y me enteré de que había muerto. Decidí volver al hospital para hablar con la familia. Quería contarles que él no se murió solo, que no lo encontraron muerto, botado en la Avenida del Mar, sino que yo estuve con él todo el rato. Que me habló de su familia, que para él morirse frente al mar era bonito y quería dar el pésame a su familia», añade Velásquez.
Los jugadores quisieron suspender el partido contra Coquimbo, pero sus familiares pidieron que se jugara porque es lo que hubiera querido Manos de Ángel, como también era conocido Prieto por su pericia como masoterapeuta, durante doce años en la U.


