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Título/Pie de foto: Larry Moe
El estreno de TVN fue como una lastimera versión de «Cara cortada».
Larry Moe
Si «Dueños del paraíso», que debutó anoche en TVN, fuera un producto de multitienda en estos momentos yo estaría buscando desesperado el ticket de cambio. Para empezar, se nos presentó como una coproducción entre Telemundo y nuestra señal pública, pero en el primer capítulo aparecieron sólo dos chilenos, Jorge Zabaleta (Conrado San Miguel) y Tiago Correa. Debería incluirla Daniel Olave en una reedición de su libro de producciones audiovisuales con aisladas menciones a nuestro país.
«Papi Ricky» (ahora dedicado a vender droga en La Florida norteamericana) y Correa jamás hicieron amago de expresarse como se suele hacer por estos lados. Y tengo entendido que a fines de los 70′ (época en que está ambientado este dudoso «tributo» a «Scarface») ya usábamos gran parte de los chilenismos de hoy. En un momento dado, mi tuitero favorito clamó, desde lo más profundo de su nostalgia por fonemas nativos, «¡mándate un huevón, Zabaleta! ¡Es lo único que te pido!»
No sólo nos quedamos sentados esperando que los compatriotas que participan de este muy amexicanado «producto chileno» no depusieran inexplicablemente sus acentos y modismos. También habría sido bueno que las víctimas de la balacera en el cumpleaños de la protagonista, Kate del Castillo (como Anastasia Cardona), no sobreactuaran taaaanto en sus aparatosas caídas (en una conté ocho aletazos al aire). O que al menos Tiago Correa no se dejara bautizar con ese caribeño «Manuel Alejandro» que hizo recordar esa sobrecargada parodia telesérica del «Jappening con ja», «Una casa sin marido».
Nuestra esperanza, el guionista Pablo Illanes, se rindió ante la tentación de crear engendros como esa escena emblemática de «Psicosis» de la ducha coronada con un «¡tengo a la perra conmigo!» (secuestro de la protagonista). No me sorprendería que en capítulos venideros «homenajee» a Anita Ekberg metiendo a alguna actriz en una pileta para luego hacer que un narco emerja del agua y la estrangule. Un poquito más de cariño por su trayectoria al escribir, mi amigo.
Cuando crítica y público (considerando el rating) coinciden en una reprobación se hace difícil negar la realidad, incluso para egos de los autoenceguecedores. Aunque fíjense que no todo fue malo en «Dueños del paraíso». Debo admitir que los comerciales estuvieron macanudos.


