El delantero coquimbano Matías Zepeda y el árbitro Héctor Jona son los autores materiales de esta joya
Insólita situación se vivió en el clásico de Coquimbo contra La Serena en el estadio Francisco Sánchez Rumoroso. Los locales empataron en el minuto 87 con una jugada de otro deporte.
Matías Andrés Zepeda Flores tiene apenas 20 años y se transformó en el gran protagonista del clásico entre Coquimbo y La Serena, que terminó en empate 1-1 por la segunda fecha del grupo C de la Copa Chile.
En un partido donde ningún equipo sacó grandes diferencias, el volante zurdo, que debutó en el profesionalismo la temporada anterior, hizo de las suyas a los 86 minutos, cuando literalmente dejó todo para lograr el empate.
A esa altura del partido, La Serena ganaba por la cuenta mínima con anotación de Juan Fuentes (78) y todo parecía indicar que se encaminaba a terminar con la racha de 10 años sin ganar en el estadio Francisco Sánchez Rumoroso. Además, el cuadro pirata jugaba con un hombre menos desde el minuto 51 por la expulsión de Salvador Cordero luego de propinarle un codazo a Sebastián Díaz.
En eso estaba el encuentro cuando vino un centro que se originó en un tiro libre de Juan Cornejo. El balón fue cabeceado por Manuel Fernández y se fue al poste, para luego tratar de ser despejado por Cristian Gutiérrez. Ahí apareció en escena Zepeda, quien se tiró como un ave de rapiña sobre la pelota.
En su camino, el balón le dio en la mano dos veces: primero cuando Gutiérrez le pegó para despejar, y después cuando se lanzó sobre el arquero granate Fabián Cerda, y la pelota terminó traspasando la línea de gol.
‘Por lo menos hay dos situaciones por las cuales el gol es ilícito. Primero hay una plancha del jugador de Coquimbo. Va con los dos pies hacia adelante, amenazando la integridad física del futbolista de Serena, que despeja. Y que luego hay una mano. Quizás dos', comenta el periodista Gonzalo Fouillioux, quien fue comentarista del encuentro en la señal de TNT Sports.
Para el exárbitro Iván Guerrero, la decisión del árbitro Héctor Jona de validar el gol, pasa por la ubicación que tiene. ‘Es imposible para el señor Jona observar eso. Está tapado por dos jugadores. Quizás para el línea era un poco más fácil, pero la mano del portero tapa la línea y la visión del asistente, aparte del vertical de ese lado', comenta.
Fouillioux insiste en la idea de que con VAR el gol no se hubiera validado. ‘Esto con VAR se anulaba sí o sí. Es llamativo que Jona que estaba ahí en esa zona no la viera. Quizás lo taparon o fue una jugada muy rápida. No sé cuál será la explicación, pero fue un gol que claramente debió ser anulado'.
En esa línea, Guerrero hace hincapié en que ‘si bien la ubicación no es mala, hay mucha gente que lo tapa (al árbitro Jona). Pareciera falta al portero, ya que el jugador de Coquimbo le cae encima. Incluso su celebración es acusándose porque sale corriendo mirando hacia atrás al árbitro para ver si va a cobrar o no el gol. No hay duda de que la toca con la mano antes que cruzara la línea de gol. Es difícil ser categórico, pero eso me parece', analiza.
El ex árbitro Cristian Julio también aporta en el análisis. ‘Ante la duda de la mano hay que abstenerse. Sin embargo, hay dos cosas que me llaman la atención. El giro del autor del gol en el piso antes que la pelota entre, y luego su celebración. Mira hacia atrás para ver si se cobró o no el gol. Por lo que vemos en pantalla no podemos asegurar si hubo gol o no. Yo lo cobro', opina.
Desde el equipo granate lamentaron la situación. El anotador serenense, Juan Fuentes, dijo que ‘nos marcan un gol que tenemos que ver si es falta o no. Ahora que no hay VAR, eso te puede jugar en contra'.


