Cercanos desmenuzan la razón tras la locura de amor de Orsini
Alejandro Arriagada, compañero en Calle 7 de la arañita, dice que las obsesiones por ex parejas le pasan a mucha gente.
«Qué más tiene que pasar para que se olvide», se preguntaba Maite Pascal el viernes a la salida de la 47° Comisaría de Los Dominicos. Todo indica que hablaba del extinto romance entre Mario Velasco y su hija, Maite Orsini. Loco amor que no ha sido superado y que, probablemente, es la causa principal de que la chica de «Calle 7» se encontrase en ese minuto detenida por violación de morada.
La historia es conocida: Orsini quería meterse en el departamento de Velasco. Se equivocó de balcón, los dueños de la propiedad llamaron a la policía y Maite, junto a Carolina Mestrovic, su compañera de travesuras, terminó dando declaraciones ante la ley.
Ese es el punto en el cual desemboca una historia que parte el 2008, durante la participación de ambos en «Yingo» (ver recuadro pág. siguiente). Un pololeo con altos y bajos, pasteleos varios y tristes episodios -como la pérdida de una guagua- del que ya no queda nada, según cercanos a ambos.
Donde hubo fuego.
Esa es la visión de Alejandro Arriagada, compañero en «Calle 7» de Maite. Dice que la ve como «una niña súper comprometida, que conoce muy bien esta pega y, por lo mismo, a todos nos sorprende lo que pasó».
-¿Por qué?
-Porque ella tiene todo, todo para hacer lo que quiere y ser exitosa. Y acá no se trata de un problema mental ni nada, simplemente ella está obsesionada con Mario y eso les pasa a muchas personas.
Arriagada tiene varios años más de experiencia que la muchacha. Tal vez por lo mismo, define certeramente que: «Su vida está bien, pero el fantasma de Mario Velasco mueve su vida y ella toma decisiones que no son coherentes».
Desde que Maite entró al reality «Amor Ciego II», su amiga Francesca Della Rosa ha sido testigo de los vaivenes en la vida y la carrera de la «arañita» de la farándula: desde la dulzura de sus primeros pasos televisivos hasta la fama, el carrete y el desorden.
«Cuando salió del reality enfrentó muchos cambios al convertirse en una persona pública. Pero después de eso y de exponerse mucho, volvió a retomar el contacto con sus amigas, a estudiar. Estaba bien en todo sentido, entonces, obviamente esto me pilló de sorpresa».
-¿Tuvo que ver en todo esto la relación algo tortuosa con Mario Velasco? ¿Se obsesionó?
-. (Silencio) Ay, no sé. Yo creo que ella debería contestar esa pregunta. Pero yo pienso que aquí no hay un ciclo cerrado y tenía que pasar algo así para tomar conciencia de cómo estaba haciendo las cosas. Pero más allá prefiero no meterme, porque al final uno nunca sabe cómo están las cosas entre ellos. Van, vuelven. Uno nunca sabe.
Ronny Dance admira el profesionalismo de la chica en «Calle 7», lo que lo lleva a pensar que «cuando uno está obsesionado o loco por culpa del amor, deja de hacer la pega bien y pierde las prioridades. Yo no he visto eso en Maite».
Fue en casa de Vale Roth donde Orsini se armó de agallas para trepar el edificio del «Anfibio». La anfitriona del carrete pre escalada opina que «Maite ya superó esa historia. Creo que debería buscarse alguien mucho mejor que Mario Velasco».
-Sabe que metió la pata
«No sé qué factores hayan gatillado su actitud. No entiendo, pero yo creo que ahora sí que tomó conciencia, porque sabe que metió la pata», dice Francesca Della Rossa. Ella es una de las mejores amigas de Maite, compañera en la carrera de Derecho.
-Ya no queda nada
La historia de la princesa y el Anfibio
El 12 de agosto de 2008. Esa tarde marcó el antes y después de Maite Orsini y Mario Velasco. Fue en «Yingo» que la parejita decidió trasparentar su relación y contarle a Chile entero que estaban pololeando. Ella venía de «Amor ciego 2» y él hacía carrera en el programa juvenil de CHV. Pero se conocían de antes: Maite Pascal, la mamá de la chiquilla es íntima de la familia del Anfibio.
Lo que pintaba para cuento de hadas, acabó bien mal. El parcito terminó con escándalo más de 7 veces. Entre otras cosas, Maite y el Anfibio tuvieron un cara a cara en «Primer plano». En uno de los tantos quiebres, ella agarró de las mechas a Gisella Molinero porque estaba danzando con Marito en «Las Urracas». En fin.
La última vez que se mostraron juntos fue el 20 de julio de 2009, cuando anunciaron en el mismo «Yingo» que serían padres. Ella sufrió una pérdida y tras esto la pareja se distanció, aparentemente, para siempre.


