Álex Hernández, director televisivo de Viña 2011
No le pesa el prejuicio del medio por ser reconocido por programas como Yingo. Estoy orgulloso de lo que he hecho en televisión, dice.
Álex Hernández se nota incómodo ante tanta cámara. No le gusta ser entrevistado. Lo suyo es estar detrás del show dirigiendo, hoy «Yingo» y «Don Diablo». En febrero, le tocará el Festival de Viña: será su director televisivo.
Un importante cargo que le dio CHV: «Nuestro sello como canal se va a notar desde el primer minuto cuando empiecen a ver un festival que está buscando plasmar las emociones del público en pantalla a través de bonitos contenidos y detalles estéticos que sean emocionantes para la gente», explica.
-¿Qué quieren mostrar?
-Queremos reflejar lo que vive la gente en la Quinta Vergara, tratar que la gente en la casa no se pierda ningún detalle. Este Festival volverá a convocar a la familia junto a una bebida y unas ricas papitas fritas, como lo hacía antes.
-¿Ansioso?
-Estoy nervioso y ansioso, es un lindo desafío.
-¿Era una meta para ti dirigir el Festival de Viña?
-Uf, es que desde chico que nunca me lo perdía. Sí, es un sueño. para quienes trabajan en la televisión, nadie podría decir lo contrario. Lógicamente estoy feliz.
-Que anime el Rafa Araneda, ¿qué te produce?
-El Rafa es el hombre indicado para animar este evento, es un número uno. Está habituado a trabajar con grandes masas y, además, maneja muy bien la intimidad. Ha trabajado con artistas nuevos y con artistas consagrados, que es lo que va a tener arriba de la Quinta, porque está la competencia y están los grandes artistas. El Rafa nos da toda la tranquilidad del mundo.
-¿Sientes las críticas a tu nuevo cargo por haber creado programas como «Mekano» y «Yingo»?
-No. Siempre he estado orgulloso de la televisión que hago, he aprendido mucho, me encanta hacerla y esto viene a complementar todo lo que he hecho.
-¿Qué les dirías a los que te pelan por saltar de «Yingo» a la Quinta?
-Tienen todo el derecho a criticarme, el trabajo en los medios de comunicación es un trabajo abierto. Todas las críticas son respetables, pero insisto, yo estoy orgulloso de mi trabajo.


