Cineasta se paseó por el centro tras una charla
Fuera de la Cineteca nacional, debajo de La Moneda, un centenar de inquietos jóvenes intelectuales esperan a uno de sus ídolos, el respetado cineasta Abel Ferrara, autor de películas como «El rey de Nueva York» y «Maldito policía», para una charla con motivo del festival Sanfic.
El cineasta hace chistes, se ríe de las escenas de sus propias películas, pero sólo un grupito se carcajea.
Cuenta que Christopher Walken se ponía nervioso al apuntar a sus colegas en «El rey de Nueva York», que le gustaban los autocines porque allí había acción con chicas.
Cuando termina la nota, Ferrara se va con su acompañante pelirroja, Shanyn Leight. Contempla la estatua del Presidente Salvador Allende y luego se mete al café Haití, donde la escotada Mylka lo atiende con una minifalda de terror. Pide un capuccino, mira un rato y se va a los 10 minutos.


