Los amigos son socios en el proyecto
Planean construir 200 casas en el balneario para los damnificados que dejó el tsunami de febrero.
Dos días después de que el tsunami cubriera gran parte de las costas chilenas, Jeff Phillips y su hijo Érick viajaron a la Séptima Región a dar una mano a quienes sufrieron el golpe del mar. Se instalaron en Iloca, uno de los balnearios más golpeados el 27 de febrero último, llevando leche y alimentos.Después de las primeras semanas tras la catástrofe, las visitas se hicieron más frecuentes y trabajosas, el norteamericano y su hijo chileno se dedicaron a mejorar las mediaguas que se iban entregando a las víctimas del terremoto.
«Parecía que hubiera reventado una bomba atómica en Iloca. Después, cuando comenzaron a construir las mediaguas nos dimos cuenta de que no tenían aislantes. Estaba llegando el invierno y decidimos comprar plumavit y forrarlas», relata Jeff, quien trabaja en la iglesia de Cristo Iberoamericano, en Maipú.
Phillips, que logró enchular más de 70 mediaguas, con fondos que llegaban a su iglesia y a una ONG en la que trabaja, decidió entonces construir casas sólidas y regalárselas a los habitantes de Iloca. Hasta hoy ha levantado 15 casas, de 36 metro cuadrados, con dos dormitorios, baño y cocina y tiene otras cinco en construcción.
En medio de su tarea, Jeff conoció a Mario Sepúlveda, se hicieron amigos al punto que el gringo le regaló al ex minero atrapado un envidiable equipo de herramientas de construcción. Ahora ambos tienen entre manos un proyecto por el que cruzan los dedos: levantar 200 casas definitivas en Iloca.
«Mario trabajaba en construcción antes de ser minero. Él escuchó de nuestro trabajo en Iloca y dijo que quería unirse a nosotros. Le dimos un gift (regalo) de herramientas para que comenzara en este trabajo», recuerda Jeff.
El mismo Mario Sepúlveda contó ayer que le presentó el proyecto de construcción al asesor del Ministerio del Interior Cristián Barra, pero aún no tiene respuesta.
«Nos encantaría que el gobierno nos apoyara de alguna forma. Mi idea es devolverle la mano al país por lo que se hizo por nosotros (los 33 mineros). Yo me encargaría de la instalación eléctrica y aportaría con ideas de construcción. Con o sin apoyo del gobierno, yo me tiro igual a construir. Hago unas casas preciosas», asegura.
«Las mediaguas son signo de pobreza. Podemos construir casas más dignas para nuestra gente»
Mario SepúlvedaEsta Navidad
Yonni Barrios prepara fiesta para 300 niños
El minero quiere celebrar esta Nochebuena como nunca antes. Yonni Barrios está empeñado en juntar regalos que hagan felices a 300 niños de su vecindario, en Copiapó.
Él y su pareja, Susana Valenzuela, preparan un menú para los chicos y chicas que incluye pollo con papas fritas.


