La mejor recomendación es la de alguien que se haya operado con un cirujano
La nariz es una zona en extremo delicada: médicos se especializan durante años para procedimientos complejos.
Después de terminar la carrera de Medicina, que toma entre seis y siete años, los médicos pueden optar por especializarse en un área específica. En el caso de quienes eligen Otorrinolaringología, eso implica tres años más de formación. Sólo después viene una etapa aún más enfocada: las subespecialidades, también conocidas como estadas de perfeccionamiento.
«Tenemos dos subespecialidades: Rino-Sinusología, que se ofrece desde hace siete años, y Cirugía Plástica Facial», detalla el doctor Rodolfo Nazar, director del Departamento de Otorrinolaringología de la Universidad de Chile. Ambas se imparten en la universidad con cupos limitados, ya sea en programas anuales o, en el caso de Rino-Sinusología, también en versiones trimestrales.
Estas subespecialidades permiten que médicos otorrinos se entrenen en procedimientos más complejos. «Rinólogo es el especialista que maneja de forma integral la función y la forma de la nariz», explica Nazar. Por su parte, la cirugía plástica facial abarca todo el rostro: «Blefaroplastía, lifting cérvico-facial, ritidectomía, otoplastía: todos los procedimientos estéticos de la cara, además del manejo completo de la nariz».
También existen otras áreas de perfeccionamiento, como Laringología, Otología, Otorrinopediátrica u Otoneurología, que todavía no se imparten en la universidad y que muchos cursan en el extranjero. «No hay un escalón más después de esto. Con la subespecialidad se cierra el ciclo formativo. De ahí en adelante uno puede seguir perfeccionándose, pero ya dentro del área que eligió», aclara.
Zona compleja
El otorrinolaringólogo Ismael Zabalaga, especializado en rinología, explica que dentro de la cirugía nasal existen distintas modalidades, que dependen de las necesidades de cada paciente. «Hay quienes solo buscan mejorar la respiración, otros que además quieren un cambio estético, y también quienes respiran bien pero desean modificar la apariencia de la nariz. En ese sentido, uno puede realizar desde una septoplastia, enfocada en el tabique, hasta una rinoseptoplastia, que combina la parte funcional con la estética».
Para Zabalaga, esta última es la más compleja, ya que obliga a trabajar tanto la estructura interna como la forma visible. «Un paciente puede tener el tabique nasal muy desviado, lo que le dificulta respirar, y al mismo tiempo presentar una giba en el dorso o la punta caída. En esos casos se corrige primero la desviación para mejorar la función respiratoria y luego se aborda la parte estética, que puede implicar eliminar el hueso prominente o darle una nueva proyección a la punta».
El especialista subraya que la rinoplastia es considerada una de las cirugías más difíciles dentro de la especialidad. «La nariz es compleja porque combina tejido óseo, cartílago y piel. Además, intervienen factores funcionales y estéticos que deben resolverse al mismo tiempo. Por eso, cuando hablamos de experiencia, nos referimos a médicos que realizan de manera constante este tipo de procedimientos, y en mi caso, de cada diez operaciones que hago, ocho son de nariz».
Miles de narices
Renato Rebolledo tiene una expertise bien particular: estima que ha operado más de 7.500 narices a lo largo de una carrera que se extiende por más de tres décadas. Rinólogo y cirujano plástico nasal, cursó su subespecialidad en Argentina hace más de treinta años y hoy eso director médico del centro rinológico Medinose. «En la Clínica Alemana, donde trabajaba antes, durante muchos años fui el médico que más operaba de todas las especialidades, porque operar una nariz para mí es una hora de trabajo. Operaba cuatro o cinco narices al día. De todo: estética, tabiques desviados. No opero otra cosa. Sólo opero narices», recalca.
Si alguien anda buscando operarse la nariz, sugiere buscar a un profesional adecuado: «Ojalá tenga una experiencia no menor a mil narices operadas. Lo mejor es que te recomienden al profesional, y la mejor recomendación es la de alguien que se haya operado con ese cirujano. Es fundamental cuando te deriva un médico. Si un médico te dice opérate con este doctor es porque el gallo confía en él».
¿Cuál ha sido su peor paciente?
«Hay pacientes que quieren cada vez más operaciones, tipo síndrome de Michael Jackson, y ahí hay que mandarlos al siquiatra porque tienen problemas de autoestima. Eso es lo más complicado. El problema es el paciente que, quedando bien, se siente mal. Tú dices, ¿qué más hacer?».
¿Y le ha tocado mandarlos al siquiatra así, tan francamente?
«Me ha tocado. Pero bueno, hay maneras y maneras de tratar a los pacientes. Yo creo que la mayoría de los cirujanos plásticos debemos tener conceptos claros de cómo manejar a un paciente siquiátrico: tú los tienes que captar, porque se nota. Hay personas que quieren recuperar a sus parejas viéndose mejor de la nariz, hay un error ahí».
Y para cerrar, si alguien quiere operarse la nariz, ¿a qué especialidad debería ir? ¿A un cirujano plástico, a un otorrino?
«Idealmente al rinólogo, pero te repito, conozco cirujanos plásticos extraordinarios. Yo no soy de los que ando criticando, al contrario. Me ha tocado mucho ver reoperados e incluso ser perito en tribunales por demandas. Por eso siempre recomiendo operarse con alguien que tenga experiencia, es más importante la experiencia que los papeles. Hoy con internet cualquiera se pone como que es lo máximo,: algunos usan Photoshop o muestran fotos recién en pabellón. Malo, porque la cirugía de nariz se ve realmente después de seis meses, incluso uno o dos años».


