Con 25 años, la joven actriz se luce en Nosferatu
La hija de Johnny Depp asegura que es fanática del terror y que niña estaba obsesionada con Drácula.
El estreno en cines chilenos de la película «Nosferatu» ha permitido que el público se encuentre con una intensa historia de terror y obsesión entre una chiquilla recién casada y un vampiro proveniente de un rincón helado de Europa. Es una versión de las películas de igual nombre de 1922 y 1979, inspiradas a su vez en la novela «Drácula», de Bram Stoker.
En uno de los roles centrales se encuentra la actriz Lily-Rose Depp, de 25 años, hija de Johnny Depp y Vanessa Paradis. Interpreta a Ellen Hutter, el objeto de deseo del Conde Orlok (Bill Skarsgård), de una manera que ha recibido puros aplausos de quienes han visto el filme.
Para Lily-Rose el terror se convirtió en un gusto que fue desarrollando desde muy niña gracias a la influencia de su papá. «Supongo que sí», responde la joven sobre el gusto familiar.
A los 3 años, se le permitió en casa ver «El joven manos de tijera», uno de los primeros grandes éxitos de Johnny. «Me traumatizó, no porque pensara que daba miedo, sino porque todos eran muy malos con él», explicó a «Harpeer Bazaar».
Desde entonces, como ella misma contó, profundizó en el tema. «Soy fan de horror con el alma. No diría que necesariamente soy una persona de sustos repentinos. Mi hermano (Jack) y yo estábamos súper obsesionados con Drácula cuando éramos niños», contó la intérprete.
En su opinión, las películas debían provocar sensaciones al público: «Incluso si lo único que logran es hacerte sentir asco total, entonces ya ha cumplido su función». Bajo esa premisa, para ella la película terminada es un éxito: «No sólo da miedo. Es asquerosa, es repugnante. Es palpablemente efectiva».
Quizás esas palabras pueden resultar un poco extremas para un filme hermosamente filmado.
Para el rol, Lily-Rose empleó varios juegos de corsés para mantener a su personaje bien contenido, algo que, según su investigación era la recomendación para las mujeres acomodadas en el siglo XIX.
«Me gusta el desafío. Siento que cuanto más complejo emocionalmente es un personaje, más te va a empujar fuera de tu zona de confort», comenta la joven Depp.
62 prótesis
El actor Bill Skarsgård, encargado de interpretar al Conde Orlok, ya ha realizado papeles de seres espeluznantes, como el payaso Pennywise en «It». Ahora, para convertirse en la criatura tuvo que esforzarse para conseguir un rol de difícil interpretación.
David White, el diseñador encargado de los efectos especiales en «Nosferatu», cuenta que llevaba casi un año conversando con el director Robert Eggers sobre la apariencia que debía tener el monstruo. Luego, por cuatro meses desarrollaron el maquillaje y los elementos que usa el personaje, entre ellos 62 prótesis para hacerlo aterrador.
«Tenía nueve de ellas sólo para la cabeza y la cara: cuello, nuca, barbilla, mejillas, labio inferior y superior, orejas, nariz, frente y puente nasal. También tiene prótesis en la parte superior e inferior de las manos, con ocho extensiones de dedos para incorporar uñas y dos pulgares», comenta White.
Para aplicar tantos elementos, el equipo de maquillaje podía demorar hasta cuatro horas y media sólo para decorar la cabeza de Skarsgård. Para aplicar todas las piezas en el cuerpo, podría tomar hasta 6 horas.


