El vehículo estaba estacionado en Ñuñoa
Un experto en estos juegos detalla que algunas cartas pueden alcanzar valores superiores a$900 mil.
El pasado 21 de marzo, en la intersección de Vicuña Mackenna con Irarrázaval, ocurrió un robo bastante particular. Desconocidos sustrajeron desde el maletero de un vehículo ocho mazos de cartas del juego Magic: The Gathering, avaluadas en $17 millones. Este delito, que podría parecer inusual para algunos, reveló un mundo donde el cartón y la tinta pueden valer una pequeña fortuna.
El caso quedó en manos de la Brigada Investigadora de Robos Sur (BIROM Sur) de la PDI. Según explicó el subcomisario Gabriel Valdés, fue el propio afectado quien dio con una pista clave: «El día 28, el afectado nos indicó que en un grupo de Facebook se encontraba un sujeto vendiendo la misma cantidad de cartas». Con fotografías y conversaciones como evidencia, la PDI rastreó al sospechoso y contactó a su madre, quien facilitó la entrega de las cartas. Finalmente, el implicado se presentó voluntariamente junto a su abogado, quedó apercibido y fue dejado en libertad.
Las cartas, que el afectado había coleccionado durante 30 años, fueron recuperadas y entregadas la tarde del lunes, según instruyó la Fiscalía Regional Metropolitana Oriente.
La pregunta que quedó flotando es qué hace que estas cartas sean tan valiosas.
Un tesoro
Alejandro Araya, administrador de un grupo de Magic con más de 15 mil integrantes y fundador de la tienda Top 8 Gamecenter, explica que el juego fue creado en 1993 con la edición «Alpha» y que desde sus primeros años se convirtió en un fenómeno de ventas. «Fue una locura, todo agotado, no había dónde comprar. Ya lleva 30 años en el mercado y las ventas solo van en ascenso».
En cuanto a la mecánica del juego, Araya señala que «cada jugador tiene 20 vidas y el primero que se queda sin vidas pierde la partida. Hay cartas que ayudan a atacar las vidas de los oponentes, como criaturas, hechizos y encantamientos». El objetivo es construir un mazo de 60 cartas y utilizar estrategias para vencer al rival. Según Araya, «Magic es como el Ford de los autos, el primero en producir cartas en masa».
Cartas valiosas
El elevado valor de algunas cartas se debe a su antigüedad, rareza y estado de conservación. «Un Black Lotus de la edición Alpha puede valer entre 150 mil y 200 mil dólares», explica Araya. «Es como el arte: mientras más antigua y mejor conservada esté una carta, más cara será». Sin embargo, destaca que no todas las cartas tienen estos precios astronómicos, sino que son piezas específicas las que alcanzan valores de colección.
Menciona que «si los ladrones hubieran sabido lo que estaban robando, habrían vendido las cartas en Estados Unidos o a un dealer de cartas», un intermediario especializado en compra y venta de piezas raras. No obstante, cree que se trató de un robo casual: «Los robos desde autos generalmente son cometidos por personas que ven la oportunidad, toman lo que pueden y huyen».
Un fenómeno global
El impacto de los juegos de cartas coleccionables no se limita a Magic. «Pokémon disparó todo el mercado cuando influencers como Logan Paul comenzaron a abrir sobres de la primera edición en sus videos. Luego vino la edición de Magic de El Señor de los Anillos con la carta del Anillo Único, que Post Malone compró por dos millones de dólares», relata Araya.
En Chile, la afición por los juegos de cartas es significativa. «Chile consume lo mismo que México en términos monetarios de juegos de cartas. Sin contar Estados Unidos, Canadá y Brasil, entre Chile y México consumen el 80% del mercado en América; es una distracción, un vicio bueno, genera lazos, entretención y aleja a los niños de las pantallas».
Además, destaca que los juegos de cartas han dado importantes logros deportivos al país. «El año pasado un chileno ganó un mundial de Pokémon y hace dos días otro chileno ganó un mundial de cartas Dragon Ball».
Un mundo de estrategia
A pesar del alto costo que puede implicar el coleccionismo, Araya enfatiza que Magic y otros juegos de cartas «están lejos de ser un casino». Aunque existen torneos con inscripción pagada y premios en productos, no hay apuestas involucradas. «Esto es un hobby, como cualquier otro».
En su tienda, Top 8 Gamecenter, Araya busca fomentar la inclusión de nuevas generaciones en el juego. «Muchos padres llegan sin entender nada, pero quieren compartir con sus hijos. Esto genera ritos, entretención y comunicación, algo que hoy se está perdiendo».
El insólito robo en Ñuñoa dejó al descubierto un mundo que, aunque para muchos sigue siendo desconocido, mueve millones y forma comunidades enteras. Para los jugadores y coleccionistas, cada carta cuenta una historia, y en algunos casos también tiene un precio sorprendente.
«Ya lleva 30 años en el mercado y las ventas solo van en ascenso», Alejandro Araya, administrador de un grupo de Magic


