El mar de Bahía Inglesa pasó de turquesa a café oscuro

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Doctora en Ciencias Ambientales explica el fenómeno que ha decepcionado a turistas que llegan a su playa

Es impactante no ver el agua turquesa que la caracteriza, dice Francisca Quezada, quien viaja de Santiago al balneario desde el año 2020.

«Es un pueblo turístico tranquilo con un paisaje impresionante». Así describió la guía internacional Beach Atlas a Bahía Inglesa cuando la incluyó en el ranking de las mejores playas del mundo 2024. Sin embargo, esa postal de aguas turquesa y cristalinas que ha caracterizado desde siempre al balneario de Caldera, en la Región de Atacama, cambió durante los últimos días, cuando el mar pasó a lucir café y opaco, sorprendiendo a los turistas en plena temporada estival.
Francisca Quezada es una de las visitantes habituales de Bahía Inglesa. Junto a su familia veranea en el balneario desde 2020 y asegura que nunca había presenciado algo similar. «Venimos acá todos los veranos, a veces en septiembre y otras, en vacaciones de invierno, y nos quedamos siempre en unas cabañas al lado de la playa. Nunca nos había tocado ver la playa de Bahía Inglesa así. Es impactante no ver el agua turquesa que la caracteriza», relata.
Según cuenta, les explicaron que se trata de un fenómeno natural de florecimiento de algas que ya ha ocurrido antes.
«Esperamos que pase pronto. Lo bueno es que no hay mal olor acá, solo al ingresar a Bahía Inglesa, y las playas cercanas no están afectadas con esta alga, así que hemos podido disfrutar de otros sectores», agrega.
Distinta fue la experiencia de Felipe Aguirre, quien viajó desde Rancagua junto a su pareja para conocer por primera vez el balneario. «No era lo que esperábamos. Pero lo que más nos molestó fue el olor, así que nos fuimos a Playa La Virgen, que está mucho mejor», comenta, evidenciando el impacto que el cambio del color del mar ha tenido en algunos turistas.
Los fenómenos
La explicación científica detrás de este color café la entrega Valeska San Martín, doctora en Ciencias Ambientales, investigadora del Instituto Milenio SECOS y del Centro de Investigaciones Costeras de la Universidad de Atacama.
Según detalla, se trata de dos fenómenos que coincidieron. El primero comenzó hace cerca de dos semanas con un aumento significativo de macroalgas en la zona costera. «Son algas grandes, producto del desprendimiento de bosques marinos o de un crecimiento excesivo asociado al aumento de la temperatura del mar durante el verano», explica.
En invierno, la temperatura del agua bordea los 13 grados, pero en primavera-verano puede alcanzar entre 20 y 24 grados, especialmente en sectores poco profundos. A esto se suma un fenómeno clave: la surgencia costera. «En esta época aumentan los vientos, lo que provoca que masas de aguas profundas, cargadas de nutrientes, suban a la superficie. Con más nutrientes y mayor temperatura, se genera el ambiente perfecto para que crezcan estas plantas acuáticas», señala San Martín.
Las marejadas y el movimiento del agua provocan que estas macroalgas se rompan y se acumulen en la orilla. «Estéticamente es muy feo porque la playa adquiere un tono rojizo, con las altas temperaturas, viene descomposición de las algas, que genera mal olor. Eso espanta al turista, pero no tiene ningún efecto negativo para el baño», aclara la especialista.
Pero hace un par de días se sumó otro fenómeno muy similar que hizo que el mar pasara del rojizo al color café, similar al café con leche. Esto, dice la investigadora, se debe a que comenzó la floración de microalgas o fitoplancton, organismos microscópicos invisibles al ojo humano, del cual se abastece todo tipo de organismos en el mar. «Estamos mirando cómo se comporta este fitoplancton, qué está cambiando. Pero hasta el momento no tenemos ningún índice que sea nocivo. Al contrario, es la base de la cadena trófica marina y es fundamental para el ecosistema. La gente se puede bañar», enfatiza.
San Martín agrega que el Ministerio de Salud está realizando monitoreos constantes, a la carne de ostiones. «Los parámetros están normales, no hay ningún riesgo para el consumo ni para los turistas», asegura.
Sobre la duración del fenómeno, la experta dice que no es posible fijar una fecha exacta. «Debería durar un par de días más. En la bahía hay muchas especies filtradoras, como los ostiones, que se alimentan de este fitoplancton y ayudan a limpiar el agua», explica.

La investigadora recuerda por qué Bahía Inglesa suele tener ese característico color turquesa. «El fondo marino tiene mucha conchilla, rica en carbonato de calcio, que genera arena blanca. Al ser una playa pequeña y poco profunda, la luz solar se refleja y produce ese color tan particular», concluye.

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