Aparición del ídolo con fierros en su dentadura acaparó aplausos
Nunca es tarde para sentirse mejor, dice una ortodoncista. América, Paredes y la diputada Karla Rubilar siguen la tendencia.
Entre los canapés y los galardones que se concedieron en la gala del Sindicato de Futbolistas, que premió a los suyos en una noche de glamour inolvidable, un cambio sustancial en el aspecto de un ídolo captó la atención y sacudió el acontecer nacional. Se habló de un gesto de amor por la salud bucal y de preocupación por su aspecto dental. Todo eso logró Marcelo Salas en su aparición con frenillos a los 36 años.
«Yo también fui a esa gala y le tiré una talla. Le dije: ‘buena, a los 50 años por fin ocupái frenillos'. Marcelo se rió nomás. Yo ocupé frenillos durante dos años y medio mientras jugaba y, pese a que una vez me rajé la boca con un pelotazo, me sirvió. Yo estoy contento por él, porque es un grande y siempre hay que preocuparse de la boca», reflexiona Franz Arancibia, ex jugador de Temuco, entre otros equipos.
La decisión del Matador abrió otro espectro de discusión e instaló la idea de que los brackets (técnicamente así se llaman) se pueden utilizar independiente de los años. «No hay una edad límite. Mientras hay dientes, encías y huesos sanos se pueden poner sin problemas», afirma Marcela Ramírez, ortodoncista del Hospital Clínico de la Universidad de Chile. «La importancia de un tratamiento de ortodoncia radica en la necesidad de que los pacientes tengan una función masticatoria correcta y una estética adecuada por razones de autoestima, sobre todo en los adolescentes. En los adultos la asociamos a una buena salud oral», complementa Raúl Donoso, ortodoncista de Clínica Santa María.
En el caso de los futbolistas, se trata de una práctica poco usual. Antiguamente el fallecido Gustavo Poirrier de Wanderers los utilizaba, y en la actualidad se destacan los casos de Esteban Paredes y de Ezequiel Miralles. El cantante Américo también apareció con ellos y para la diputada RN Karla Rubilar fueron un trauma. «Me decían dientes de fierro», evocó en su minuto.
«Mi apodo era Bocón, pero nunca necesité frenillos. En todo caso, en el camarín te podían tapar a tallas si aparecías con algo así. Por fortuna eso ha cambiado y ahora los futbolistas se preocupan de su dentadura», confiesa Raúl Elías Ormeño, ex volante de Colo Colo. Eso lo corrobora Arancibia: «Me decían que tuviera cuidado con los cables porque me podía electrocutar con los frenillos. Me agarraban mucho para la palanca».
Según el bailarín Pablo Vargas, «la sonrisa es una carta de presentación importante», así que muy luego se pondrá los benditos frenillos. En promedio, un tratamiento de ortodoncia requiere de 18 meses y su valor, en promedio, se acerca al millón de pesos anual.
«Los deportistas necesitan utilizar protectores bucales sobre los brackets cuando practican su actividad. Y hay de varios materiales: metálicos, los cerámicos que se mimetizan con el color del diente y los linguales que están detrás de los dientes. Lo bueno es que los adultos han dejado de acomplejarse y sentirse observados. ¿Marcelo Salas? Nunca es tarde para sentirse mejor y verse más bello», remata la ortodoncista Marcela Ramírez.
Me pondré frenillos este año y no tengo problemas. La sonrisa es muy importante
Pablo Vargas, bailarín


