Ibes Cardoen abrió en enero el lugar turístico con autos del año 1925 en Chépica
Tiene modelos originales y réplicas hechas con maestros de la zona: No traje nada de afuera, dice Cardoen.
El empresario agrícola y ex concejal, Ibes Cardoen (78 años), se demoró 15 años en restaurar 350 autos, carruajes y tractores antiguos que se exhiben desde enero de este año en el nuevo museo Pueblito Chepicano, en la comuna de Chépica, en la región de O´Higgins.
En él, se pueden encontrar modelos de automóviles que datan de 1925 originales o réplicas que hizo con maestros de la zona: hay un Nach Turing de 1925, una réplica de la icónica camioneta de la serie de Scooby Doo un GMC Safari de 1985 o el «Papa Móvil», de Mercedes Benz, que trasladó a Juan Pablo II cuando visitó Chile en 1987.
También hay un Chevrolet Bel Air de 1949, o un Ford de 1929 que se usaba para las carreras en Estados Unidos
«Se hicieron entre 1929 a 1931, se les sacaba la carrocería. Este lo compré a precio de chatarra; el chasis, el motor y las llantas. Podría haberlo reconstruido entero con piezas originales, pero no valía la pena, con los maestros nació la idea de hacerlo de nuevo de la misma forma en que se hacían los autos. Es una réplica de los autos de esos años, todo hecho en Chile con maestros de la zona, no traje nada de afuera», comenta Ibes, quien es primo hermano del empresario Carlos Cardoen.
Explica que el museo está enfocado en que quienes lo visiten «se identifiquen con el auto que tuvo su antepasado. Aplaudo y respeto los museos de la gente que colecciona autos de mucho valor o que los restauran con hasta los pernos originales. Yo quise conservar, apunto a la conservación, para que vengan y disfruten viendo en lo que anduvo su antepasado».
-¿Cuál es su auto preferido y que hay que conocer?
«No vivo apegado a las cosas materiales, por eso cuando me dicen cuál es mi auto preferido no lo sé porque me entretuve con todos. El Nach Turing de 1925 no estaba en muy buen estado, pero lo favorable es que tenía las ruedas con llantas de madera que estaban muy buenas. También tengo la original de La Liebre III de 1977, del corredor de autos Juan Gac, que fue muy generoso. Me lo regaló prácticamente, me lo vendió por un precio bajo para lo que era, y yo no le hice nada. Está tal cual».
¿Por qué decidió hacer un museo de autos? ¿Le gustan mucho?
«Uno en la vida tiene que pasar dejando algún legado, pensar qué se puede hacer. Y los autos y máquinas siempre me gustaron, desde que tenía 10 años fui cachurero, iba frente a la Estación Mapocho donde hoy están los juzgados, donde había un mercado persa y me entretenía comprando frenos, espuelas, lo que fuera. También iba al persa Bio bio, en los años 50 o 60, donde se vendían cosas del campo, y me fui entusiasmado. Y hace unos 40 años empecé comprando o me regalaban carruajes de tracción animal que los tenían botados y empezamos a restaurar. Esto es una pasión, hoy es muy difícil que alguien te regale uno, como esto ha subido de valor, se dan cuenta que es un patrimonio».
¿Y por qué en Chépica? Es una comuna poco turística, a diferencia de Santa Cruz.
«Soy agricultor de Chépica. Toda la vida veraneé en Chépica; mi medio de transporte de niño en el campo de mi abuelo era un coche tirado por caballo, tengo raíces muy profundas acá. Estudiaba en Santiago, cuando salía del colegio lo único que quería era venirme a Chépica. Es una comuna que a cualquiera no se le ocurriría construir un museo, pero quiero traer a chilenos y extranjeros para que lo conozcan».
Alicia Cardoen, hija de Ibes, administra el museo: «Se puede ver desde autos de policía, carros de bomberos, coches tirados por caballos y hasta motos. Y tiene una decoración bastante entretenida, una parte se compró en un remate de escenografía a Canal 13», dice.
El museo, ubicado en 18 de Septiembre 161, en Chépica, está abierto de viernes a domingo, y la entrada general cuesta $5.000. adulto mayor $3.000. más información en @museopueblitochepicano en Instagram.


