Es posible hacer ciencia desde Chile con impacto mundial, dice Mauricio Burotto
Lidera investigaciones sobre cáncer de riñón que contribuyeron al desarrollo de tratamientos aprobados en Estados Unidos y Europa.
El listado, que elabora desde 2019 la Universidad de Stanford y la editorial Elsevier, se construye a partir de publicaciones científicas, el índice H (balance entre el número de publicaciones y las citas que recibe) y métricas ajustadas por coautoría (otorga puntaje diferenciado a los autores y colaboradores de un estudio). El objetivo es caracterizar el impacto de la investigación científica, más allá del número de papers.
La edición 2026, dada a conocer hace algunos días, incluye varios investigadores chilenos en diferentes áreas, desde ingeniería a matemática, pasando por astronomía o meteorología, que realizan su trabajo en 71 instituciones, mayoritariamente universidades (ver tabla). Entre ellos aparece el doctor Burotto, especialista del centro de investigación clínica Bradford Hill, ubicado en la comuna de Recoleta, y que el año pasado ya fue destacado por la revista Nature como uno de los centros con mayor producción científica en el país.

Desde temprano en su carrera le interesó la ciencia. Estudió en la Universidad de Concepción y luego en el National Cancer Institute, en Estados Unidos, donde comenzó a realizar investigación original. Hoy mantiene sus propias líneas de trabajo y participa, además, en estudios internacionales.
«Mis primeros estudios clínicos como líder fueron en Estados Unidos, en crecimiento tumoral y después hice algunos desarrollos en investigación, en cosas que ahora están un poco más de moda, pero que en esos años fueron como los primeros papers que se escribieron, sobre cómo crecen los tumores bajo inmunoterapia», recuerda.
¿Por qué decidió investigar el cáncer?
«Pude darme cuenta precozmente que dentro de las áreas de la medicina en ese momento, estamos hablando del año 2000, la oncología se veía como una especialidad con un enorme potencial de desarrollo. Estaban empezando proyectos como la secuenciación del genoma humano, se iban a detectar los genes que podían producir cáncer, pero todavía era una cosa que estaba iniciándose. El campo futuro me parecía interesante, además que el cáncer ya se sabía en esa época que venía como la principal causa de muerte en los próximos 20 o 30 años, que es lo que estamos viviendo ahora».
¿Cuál es su investigación más destacada?
«Lidero un equipo de investigadores en Bradford Hill. Tenemos publicaciones en cáncer de riñón que han sido de impacto mundial. Participo tratando a varios pacientes chilenos en estudios que son muy grandes y que, por la proporción de personas involucradas, influyeron positivamente en medicamentos que después fueron aprobados por la FDA en Estados Unidos y por la agencia europea de medicamentos».
¿Qué labor realiza?
«Lo que uno hace como investigador es liderar el estudio, en el fondo su ejecución, y después participar, en mi caso, de los resultados, analizarlos con un grupo más pequeño de investigadores dentro de cada estudio, y decidir qué data es la que se presenta en las publicaciones».
¿Se puede hacer ciencia en Chile con impacto mundial?
«Absolutamente, pero involucra varios factores. Lo primero es dedicarle un tiempo prioritario, o sea, la principal actividad tiene que ser la investigación, para poder tener resultados que lo reflejen a uno como líder en el área y pongan a Chile en el escenario. Lo otro es tener ideas originales, no hacer lo mismo que en otros lados. Luego toca plasmarlas, muchas veces en papers más pequeños, pero que son altamente citados, y logran que surjan otras ideas para hacer investigación de gran escala».
Es una visión a largo plazo.
«Involucra decisiones desde que uno es egresado y desde muy joven en oncología, pero que se puede hacer desde Chile, tomando las elecciones y la información correcta».
¿Qué falta para tener más investigación?
«Es importante tener la mentoría, alguien que, de alguna forma, a uno lo vaya guiando. La idea es tener un modelo para desarrollar una carrera, una claridad con respecto a los objetivos y, después de eso, tener una estrategia de cómo llegar a hacer una investigación que tenga sentido y sea un aporte».


