No hay duda de que Francisco Orrego, y otros de su forma de hacer política, han entrado a las grandes ligas.
Sabíamos que ganaría un Orrego en la Región Metropolitana. En el papel,- Claudio, un político que ha tenido todo tipo de experiencia, que conoce la política de arriba y abajo no tendría siquiera que haber pasado a una segunda vuelta. Si tuvo que pasar por esta angustiosa experiencia se debe al extraño carisma de un joven que usa guayabera al mismo tiempo que alaba a los uniformes.
A la luz de las resultados la angustia de los que votamos por Orrego Claudio parecía exagerada. A mí me parece que la capacidad de Francisco de crear de la nada un escenario que no existía no puede minimizarse. Sin experiencia política alguna, sin programa conocido logró hacer temblar a lo más experimentado y probado de la política chilena.
Los cambios no han sido tan bruscos e inesperados como se esperaba, pero algo, sin embargo, ha cambiado. Es evidente que cuando se trata del poder local, el conocimiento y trato directo sigue siendo esencial. Pero esto no predice lo que puede llegar a suceder en elecciones nacionales. No hay duda de que Francisco Orrego, y otros de su forma de hacer política, han entrado a las grandes ligas. Más allá de mis deseos, no creo que salgan de ahí.


