Carlos Almarza (84) es el volantinero más longevo de Chile
Carlos Almarza (84 años), viudo, padre, abuelo y bisabuelo, ha recibido varios premios durante su vida. Él recuerda con especial cariño cuando el ministerio de las Culturas lo nombró Tesoro humano vivo y ser elegido uno de los 100 líderes mayores por el diario «El Mercurio» y la Universidad Católica.
En su barrio, en Playa Ancha, Valparaíso, lo bautizaron como el Rey de los volantines y así ha salido mencionado en la prensa. «Yo no me siento el rey. Puede que exista alguien mejor que yo», afirma.
Almarza jugaba de chico con volantines que se le rompían a la gente en los pies del cerro Rodelillo. «Cuando tenía 13 años me llegaron unas monedas y compré diez pliegos de papel para fabricar unos para mí», recuerda.
Fue el inicio de su carera de volantinero. «Eran de un solo color y pedía tres chauchas por cada uno (60 centavos), unos 300 pesos de ahora», dice.
En estos días, el volantinero más longevo de Chile protagoniza una exposición en el Centro Cultural de Lo Barnechea. «Nunca dejé de hacer volantines. Desde que me jubilé de carnicero solo me dedico a esto. Voy a seguir haciéndolos hasta que me muera».
Su estilo se ha ido perfeccionando. «Ya no hago campanitas ni pechugas, mis diseños más famosos, que tengo registrados a mi nombre. Ahora hago a pedido y son diseños exclusivos. La gente los compra para enmarcarlos. Cuestan $7.000 (37×37) y $15.000 (46×46). Soy feliz. Solo me falta mi viejita que el 8 de octubre cumple tres años de fallecida».


