Proyecto de punta busca mapear las rutas de las aves migratorias
Con esta información podemos modelar el movimiento de las aves migratorias y saber hacia dónde se mueve el mayor riesgo de contagio, dice José Guajardo Reyes, director nacional de la entidad estatal.
La influenza aviar y el patrimonio zoo y fitosanitario son temas de los que de tanto en tanto se escucha hablar, pero que, en general, parecen asuntos que no atañen directamente la vida cotidiana de las personas, sin embargo, son mucho más cercanos de lo que se piensa.
De hecho, la reciente reaparición de gripe aviar en algunas plantas avícolas de Estados Unidos, país del que Chile importa carne de ave, es uno de los posibles factores del alza de 7,1% de la carne de pollo durante enero debido a la menor oferta disponible (ver recuadro).
De ahí la importancia de las estrategias con que Chile defiende su patrimonio fito y zoosanitario. Un ejemplo de punta es el proyecto «Seguimiento de las rutas y elaboración de mapa de dispersión espacial de aves silvestres», que actualmente desarrolla el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) en las regiones de Tarapacá, Maule, Biobío y Magallanes.
Su objetivo es identificar las rutas de vuelo, lugares de anidación y puntos de concentración de aves silvestres migratorias, posibles vectores de la gripe aviar, para tener un mapa de riesgo que permita hacer un seguimiento de la enfermedad y la identificación de zonas de riesgo. Este mapa, explican en el SAG, permitirá determinar las zonas de posibles contactos entre aves de traspatio, es decir, gallineros de casas, centros de producción intensiva y áreas de concentración de avifauna.
«En septiembre de 2023 comienza la temporada de migraciones y cientos de aves siguen llegando desde el hemisferio norte a nuestro país. Este flujo aumenta el riesgo de transporte del virus de influenza aviar, una panzootia que afecta a nivel mundial, siendo las aves silvestres migratorias su principal medio de dispersión», explica José Guajardo Reyes, director nacional del SAG.
La gripe aviar es una enfermedad viral altamente contagiosa, que afecta a aves domésticas y silvestres y con menor frecuencia a mamíferos y humanos. En las aves es mortal y en los humanos presenta un riesgo bajo, aunque esto depende del individuo y la exposición.
En diciembre de 2022 Chile registró su primer caso de Influenza Aviar de Alta Patogenicidad (IAAP) H1N5, tras lo cual el SAG declaró una Emergencia Zoosanitaria en todo el territorio nacional. Esta medida desencadenó la ejecución de la campaña sanitaria más extensa que haya enfrentado la institución a la fecha. La emergencia, que significó el sacrificio y muerte de 1.555.000 aves entre industriales, caseras y silvestres, aún se mantiene vigente. Tras un arduo trabajo de la entidad sanitaria junto al sector privado, Chile fue declarado oficialmente «País Libre de Influenza Aviar en aves de corral». Con ello se reabrieron a Chile los mercados que previamente se le habían cerrado.
El proyecto de mapeo tuvo como primer paso la instalación de dispositivos de GPS en aves migratorias como golondrinas de mar, gaviotas garumas y gaviotines chicos, proceso que continuará en las regiones de Maule, Biobío y Magallanes, con otras especies. Se trata de los dispositivos más livianos del mercado, con un peso de 1,2 gramos, equivalentes al peso de un clip de papel, lo que hace que no afecten su vuelo.
«En Caleta Buena, en la Región de Tarapacá, instalamos redes para capturar individuos adultos que estén nidificando, para hacerles seguimiento sanitario, entre otras cosas», explicó Vinko Malinarich, encargado Renare SAG Tarapacá.
Con los GPS instalados, las aves son liberadas, de modo que el dispositivo registra todos sus movimientos. Más adelante son recapturadas para bajar la información y con esta crear los mapas.
«Son liberadas en el mismo lugar donde fueron capturadas, garantizando que se encuentren en condiciones óptimas para continuar su periodo reproductivo», indican en el SAG.
«Con esta información podemos modelar el movimiento de las aves migratorias y saber hacia dónde se mueve el mayor riesgo de contagio. Así, podemos tomar medidas para evitar que se afecte la vida silvestre, la economía del país y la salud de las personas», explica Guajardo.
Con efecto inmediato en los precios
Durante enero, la carne de pollo fue uno de los productos que más subió su precio, al tener un alza de 7,1%, según el IPC del primer mes del año entregado por el INE. Aunque los factores del alza son varios, entre ellos el alza del dólar, un factor identificado por empresarios del sector fue un repunte de los casos de influenza aviar ocurrido en algunas plantas avícolas de Estados Unidos. El país del norte es uno de los proveedores externos de Chile, y la reducción de su oferta habría impactado al alza los precios, según señaló Jorge Escobar, gerente general de la cadena «El Carnicero».


