Manifestantes enarbolaron foto gigante en Santiago, en protesta por falta de ayuda
Concejal de Chanco, uno de los sin ropa, dice que tuvo miedo de perder el voto femenino.
«Todo iba muy bien hasta los calzoncillos».
Una buena causa, pensó el concejal de Chanco, Marcelo Waddington Guajardo, del Partido Radical, y aceptó posar desnudo, junto con otros voluntarios. La idea era sacar una foto para protestar por la falta de ayuda en Cauquenes y sus alrededores, luego del terremoto.
«Fue complicado al principio».
En lo que quedó de la casa de Vidal Opazo, un campesino del sector Carreras Cortas, cerca de esa ciudad de la Séptima Región, los modelos comenzaron a sacarse la ropa, pero surgió un inconveniente.
«Una persona apareció con unos calzoncillos muy vistosos, medio azulinos, que se veían a dos kilómetros».
No había cómo disimularlos en la foto, por mucho que fuera en blanco y negro. Había que tomar una decisión drástica. Al de los calzoncillos azulinos le dijeron que tenía que sacárselos o no salía. Ese fue el instante que dividiría esta aventura en un antes y un después.
«Como éramos todos conocidos, dijimos que nos sacábamos toda la ropa, incluidos los calzoncillos. Nadie se puso nervioso ni nada».
El televisor viejo, los muebles, la linterna, todos los objetos que aparecen en la foto, son de don Vidal y poco a poco los ha ido rescatando de los escombros de su casa. Al concejal Waddington le tocó un sillón y estuvo como una hora posando. Varias fueron las fotos, pero solo una, ampliada como gigantografía, fue la bandera de lucha de la protesta de ayer en Santiago.
«Había un viento bastante helado, por eso salimos un poco desfavorecidos. Con miedo a perder el voto femenino».
A su izquierda, en la mesa, dos francesas, un español y un chileno. Los cuatro eran voluntarios en Chanco.
«En el sur estaban quemado mediaguas. Nosotros no queremos quemar nada. Es una forma más sana de llamar la atención».
A su derecha, Iván Salazar Aguayo, sicólogo cauquenino que lidera el movimiento «Cauquenes em-pelotas» y que aparece con sombrero en la foto.
«Habían pasado unos 20 minutos y de repente el español dijo que por qué no nos sacábamos toda la ropa, que estábamos en confianza».
Don Vidal, de 86 años, entendía que todo ese despelote en su casa era por algo serio, pero estaba impactado.
«Miraba sorprendido esta escena freak. No se lo propusimos, pero no se hubiese atrevido a posar. Demasiado osado para la mentalidad local».
Faltan 800 mediaguas, dicen
Vecinos viajaron en masa a Santiago
Marisa Torres, dirigente del Barrio Estación de Cauquenes, participó ayer en la protesta de los cauqueninos en el centro de Santiago, cuya gran bandera fue la foto de los piluchos. A ella no le hubiera gustado posar. «Es que soy gordita», se disculpa.
Asegura que necesitan mil 600 mediaguas y que solo han llegado 800. Cuenta que todos los días, a las dos de la mañana, decenas de personas hacen una cola en la Plaza de Armas de Cauquenes. A las ocho, una persona de la municipalidad les da un número para hacer trámites que las acrediten como damnificadas.


