Están severamente afectadas la democracia, la libertad y los derechos humanos
Isabel Pla
El disciplinado silencio de la Presidenta Bachelet respecto de Venezuela es elocuente.
¿Por qué tendría que referirse a la situación interna de otra nación? Porque en Venezuela están severamente afectadas la democracia, la libertad y los derechos humanos, valores sin fronteras en el siglo XXI. Porque, por su biografía, Bachelet es para el mundo un emblema de la defensa a los derechos humanos. Y porque representa a la misma izquierda que entre 1973 y 1990 exigió a la comunidad internacional solidaridad con Chile, denunciando crimen y tortura.
Ayer queríamos a un gobierno de Chile llamando a América Latina a unirse para enfrentar con una sola voz el secuestro del alcalde de Caracas, condenando ese flagrante atropello y emplazando a Maduro a actuar con justicia y liberar de inmediato a los líderes opositores que mantiene en cautiverio. A cambio vimos rostros de incomodidad en La Moneda y escuchamos una tibia declaración, con más olor a salida rápida ante la presión pública que a un genuino compromiso con aquellos valores que la Nueva Mayoría dice representar.
Es extraño que la izquierda exija libertad para los presos políticos en dictaduras de derecha y, al mismo tiempo, calle ante el secuestro para los opositores en dictaduras de izquierda.


