La hija de Gervasio fue testigo del crimen de Mario Oviedo en el Bar Constitución
Ella junto a una amiga dejó al arquitecto en la Posta luego de la pelea que tuvo en el local minutos antes de su deces.
La madrugada del 28 de junio del 2009, el arquitecto de 31 años Mario Oviedo murió en el Bar Constitución, en el barrio Bellavista. Dos amigas lo acompañaban. Una de ellas era Carolina Ugarte. De la otra muchacha, prácticamente nadie supo nada. Hasta que el fin de semana que acaba de pasar, al cumplirse un año de la muerte, Millaray Viera, la hija de Gervasio y Mónica Aguirre, rompió un año de silencio y reveló públicamente que ella era la otra testigo del misterioso caso.La muchacha fue una de las personas que vio por última vez a Oviedo. Ella y Carolina lo llevaron a la Posta Central luego que el muchacho tuviera una pelea con el Dj y terminara siendo expulsado por los guardias. «Jamás imaginamos que podía volver al lugar. Es una decisión que nos pesa hasta el día de hoy», confesó Millaray al noticiero «24 horas». Después de salir del centro asistencial, Mario regresó al bar, pateó la puerta con rabia y al entrar fue detenido por dos carabineros. Al rato murió en el local. Aún no se sabe de qué.
La hija de Gervasio no había querido contar su testimonio públicamente, pero sí lo hizo en la Fiscalía Militar, que lleva el proceso. Y ayer publicó una declaración en la modalidad extendida de Twitter (Twittlonger).
Allí escribió que su amigo esa noche estaba en un estado de «completa lucidez». Y recordó otros detalles: «Estuvimos con él en la Posta Central, a la que acudimos para constatar las lesiones que le habían propinado los guardias. Lo dejamos ahí después de que él nos lo pidiera y luego él, firme con la idea de hacer justicia, volvió al lugar, sin imaginar las consecuencias que eso le traería. Mario regresó al bar para exigir explicaciones de forma pacífica».
Terminando su duro silencio de doce meses, Viera agregó»que de no haber sido por ese extraño y brutal incidente, no habría fallecido».
Según ella, ahora decidió hablar como «un llamado a la sociedad, a levantar la voz, y a no permitir que casos como el de Mario queden en la total impunidad».
Sin culpables
A un año del incidente, nadie ha sido declarado culpable de la muerte de Oviedo. El Servicio Médico Legal no pudo explicar la causa del deceso (verificó que tenía 26 heridas pero ninguna que le ocasionara la muerte) y los carabineros implicados sólo están procesados, uno por lesiones graves y otro por denegación de auxilio. «La fiscal del caso nos dijo que no habiendo causa de muerte no puede culpar a nadie», explicó ayer Susana Aguilar, la madre de Mario, que contrató a la perito tanatóloga Carmen Cerda para buscar un resultado más claro.


