El delantero anotó en los descuentos el 1-0 de los azules en el clásico universitario
Hace dos años que tengo lejos a mi hijo. Está en Buenos Aires y me da mucha fuerza para seguir en el día a día, dijo el goleador.
El árbitro Franco Jiménez autorizó siete minutos de descuento y en la última jugada, a los 90+7, un centro largo para Rodrigo Contreras fue rechazado por Tomás Asta-Buruaga, pero tan mal que cuando quiso despejar le pegó el pelotazo en la espalda a su compañero Sebastián Arancibia. El rebote le quedó al Tucu, que metió un zurdazo desde la medialuna del área y dejó parado al arquero Vicente Bernedo. El meta increpó a sus zagueros y estos se miraron desconcertados como buscando un culpable mientras Contreras celebraba en el codo sur junto a los hinchas y sus compañeros.
«Justo le queda el balón al Mati (Zaldivia) y yo le tiro la diagonal. Él me la tira y fui con Asta-Buruaga, al que ya lo conozco de Everton. Yo sabía que tenía que chocarlo para que no cabeceara cómodo. Y, bueno, después la pelota le queda a él, rechaza mal y justo me queda el rebote y le pegué fuerte al arco. Por suerte entró y sirvió para que el equipo ganara». Así describió su conquista el goleador Rodrigo Contreras luego del partido, con una sonrisa gigante.
Fue el tercer gol desde que su familia llegó a ver sus partidos desde Tucumán. El primero fue ante La Serena, cuando marcó de penal. El segundo, ante Palestino en La Cisterna, donde también anotó. «Para mí es muy difícil. Hace dos años que tengo lejos a mi hijo. Él está en Buenos Aires y él me da mucha fuerza para seguir en el día a día. También está mi papá, mi hermano. Es difícil la distancia en el día a día. Se hace complicado y, la verdad, cuando ellos vinieron acá, me dieron mucha fuerza para seguir y todo esto de los goles es para ellos, porque son la gente que siempre está con uno, en las buenas y en las malas», dijo Contreras en TNT Sports al recordar a su hijo Francesco, de ocho años de edad, y que vive en la capital trasandina.
«Estoy lejos de mi hijo, pero él y toda mi familia también. Estuvieron en el partido contra La Serena y en La Cisterna, así que me trajeron suerte. Con la familia viéndolo a uno, creo que uno tiene una motivación extra. Tenerlos lejos es muy difícil en el día a día, pero hoy que están acá los disfruto. Y haberle dado un gol a ellos en los tres partidos, para mí es un orgullo, una felicidad enorme. El gol se los dedico a ellos que son las personas que siempre están en las buenas y en las malas», reiteró después en zona mixta, donde se fundió en un abrazo con su hermano Nahuel y su mamá Andrea, los dos familiares que lo estaban acompañando en este partido.
Fue al minuto 77 cuando entró Rodrigo «Tucu» Contreras en lugar de Lucas di Yorio y ya el dominio azul era absoluto, aunque el gol no llegaba y seguía 0-0 el marcador. Nico Guerra tuvo una ocasión de anotar a los 55, pero desvió su remate y, dos minutos más tarde, el DT Gustavo Álvarez echo mano al banco y puso a Leandro Fernández en lugar de Guerra. Pero fue Tucu quien le dio los tres puntos a los azules que fueron gritados a rabiar hasta por Álvarez.
«Estoy contento por el Tucu, que viene marcando, porque él ha laburado mucho y se merecía este gol. Lo celebré por lo que significa para la gente de la U. Más que un festejo termina siendo un desahogo. Ellos apostaban a cortar el circuito y salir rápido. Después fuimos de menos a más y terminamos el primer tiempo mejor. Tuvimos opciones, el partido se hace entreverado, con ellos cerrados y lo conseguimos el gol en la última jugada. En mi criterio, fue un resultado justo. El equipo entregó todo», expresó el técnico.
La victoria en el clásico universitario 200 dejó a la U con 16 puntos y a solo tres de los líderes Palestino y Coquimbo (ambos con 19). Los azules tienen dos partidos pendientes (ante Unión Española y Colo Colo). La UC se mantuvo en 17 unidades.


