El último secreto de Arnold: posó desnudo en un filme

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Malas películas, un matrimonio desastroso y un carácter del demonio definen actualmente al actor que todo el mundo recuerda por la serie Blanco y negro.

Hasta ahora, cuando le quedan apenas unos días para cumplir 42 años, da la impresión de que lo único que ha hecho feliz a Gary Coleman es haberse enamorado de Shannon Price, algo que ocurrió en 2006 durante la filmación de una película que con suerte vieron el director y su equipo. Pero incluso ese milagro amoroso -impensable en la vida del triste y solitario actor- está en entredicho actualmente, considerando la relación de perros y gatos que lleva la pareja.

Shannon Price tiene 24 años, es de estatura normal y se casó con el diminuto Coleman, el cachetoncito eternamente niño (Arnold era su nombre) de la recordada serie «Blanco y negro»- en 2007. El matrimonio fue secreto, porque la novia no quería que nadie le echara en cara que se estaba colgando de la fama de su marido (bastante añeja la fama).

Las sonrisas de los recién casados empezaron a esfumarse con rapidez. Al año de su boda, la pareja figuraba en el set de un reality show tratando de resolver sus desavenencias y a mediados de 2009 ya habían pasado al enfrentamiento duro. Un buen día, Shannon echó a Gary de la casa, le lanzó todo lo que pilló a la calle, cerró la puerta con llave y destruyó el dormitorio de su esposo. Vino la policía y se la llevó presa.

A comienzos de esta semana, el arrestado fue el ex ídolo infantil. Lo primero que se informó fue que la aprehensión se debió a un episodio de violencia intrafamiliar. Lo segundo, que confundió un poco las cosas, fue que la policía fue hasta su hogar para dar un vistazo a una trifulca insignificante y que lo detuvieron al darse cuenta de que tenía pendiente una visita a la corte por un incidente anterior.

Gary Coleman siempre está al borde de la explosión y por eso no es raro que cada cierto tiempo las emprenda contra su esposa («tengo mis demonios», reconoció una vez), que es también la mujer con quien perdió la virginidad cuando ya no le quedaban esperanzas de que alguna fémina se fijara en él, que mide 1,42 metros debido a una enfermedad renal crónica y pasa de achaque en achaque.

Coleman también estuvo en bancarrota, aunque luego se recuperó y puso su propio negocio de videojuegos. Como no se ha resignado a vivir sin actuar, de vez en cuando acepta algún proyecto de medio pelo.

El último es «Enanos contra mascotas», un producción donde se interpreta a sí mismo. La película incluye un desnudo frontal que muestra el pene del actor. Coleman todavía no decide lo que piensa de esa escena. Primero amenazó con demandar a los productores porque no autorizó que exhibieran sus genitales y luego dijo que el pene no era suyo, sino de un doble «feo» que pusieron en su lugar.

Parte de la fortuna que amasó en «Blanco y negro», que se trasnmitió entre 1978 y 1986, Coleman la invirtió en tratar de superar el mal que le impidió crecer: se sometió a dos trasplantes renales y ninguno tuvo éxito. Otra porción de la plata se la birlaron sus padres, que eran adoptivos, tal como el padre que tenía su personaje en televisión, y explotaron sin pudor a su hijo. Coleman tuvo que demandarlos para recuperar parte del dinero que había ganado haciendo de negrito adorable y asertivo que llega, por adopción, a la casa de un rico hombre blanco de Manhattan. La serie fue exitosa en el mundo entero. Pero Gary no ha olvidado jamás que a veces trabajaba quince horas de corrido, que sus padres hacían la vista gorda frente al horario demencial y que cinco de los ocho años que duró la producción estuvo aburrido y atrapado por un contrato.

«Cuando la serie terminó, no podía creerlo. Lo único que quería era comenzar a vivir el resto de mi vida», ha contado.

Lo que Coleman no sabía en ese momento, a los 18 años, era que el resto de su vida sería muchísimo menos amable de lo que él esperaba y que trataría de matarse dos veces con somníferos.

Una de las razones es que su carrera quedó anclada a «Blanco y negro» y, aunque él se moría por actuar, tuvo que resignarse y trabajar, en algún momento, como guardia de seguridad. En eso estaba cuando una mujer se acercó un día a pedirle un autógrafo y él, después de acceder, le pegó un combo porque ella insistió en que le diera otro, al parecer con excesiva confianza. La mujer lo demandó.

El guardia con el peor genio del mundo

Como muchos otros famosos, sobre todos los que han caído en desgracia, Gary Coleman ha aparecido como personaje en «Los Simpsons». El capítulo que lo tuvo como invitado fue «Grift of the Magi», de 1999, donde apareció como un guardia que termina cenando en la casa de Homero y su familia en Navidad.

El episodio parodió el incidente que hacía poco había tenido Coleman con la mujer que se acercó a pedirle un autógrafo mientras trabajaba como funcionario de seguridad de un mall. Claro que en «Los Simpsons» Gary no atacó a nadie, sino que ayudó a Bart y a Lisa contra empresas inescrupulosas.

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