Les tocan fiestas de cuarto medio y octavo básico
La periodista se ha paseado por todas las tiendas de Santiago para que Agustina y Matilda elijan el atuendo que quieren. Nada les gusta, se lamenta ella.
Para llegar a ese momento con que todas las adolescentes sueñan, ese de brillar en sus fiestas de graduación en diciembre, hay un largo camino. Un vía crucis de una madre que deja los pies en la calle para encontrar el vestido perfecto para su hija y Gissella Gallardo lo está viviendo por partida doble.
La periodista y hoy panelista de «Sígueme», de TV+, está viviendo un momento materno muy abrumador: lleva dos meses, recorriendo tienda por tienda, en la búsqueda de un vestido para Agustina, de 17 años, que egresa de cuarto medio, y otro para Matilda, de 13 años, que se gradúa de octavo básico. Y no puede ser cualquier atuendo, la búsqueda se ha vuelto exhaustiva porque, como toda joven, ambas quieren un modelo especial, llamativo y único para ese día.
«Es todo un ritual, las acompaño yo y otras veces van con amigas. No les gusta nada y hemos recorrido muchas, pero muchas tiendas, muuuchas. Más encima no pueden coincidir con los vestidos de las compañeras ni en color, ni en forma, ni en diseño. Nos preguntan: ¿de qué colegio vienen? Y ahí nos dicen, queda este vestido y un par más, porque ya se llevaron los otros. Eso complica más la cuestión», comenta con voz de mamá agotada Gissella.
¿Pero a qué tiendas las ha llevado?
«A todas, a todas. Las he llevado a unas más top y me dicen: mamá, esto es de vieja y yo los encuentro preciosos».
¿Le han dicho qué es lo que quieren?
«La Matilda quiere ultra sencillo, un color simple, liso, sin mucho show, nada. La Agustina quiere todo el show, casi como de Emily in Paris (serie de Netflix donde muestran ultra moda)».
¿Y si se los manda a hacer?
«Pensé en mandarle a hacer los vestidos, pero no tenemos tiempo. Conozco muchos diseñadores, pero prefiero que se prueben y vean todo, porque aparte si les mando a hacer y después no les gusta. Es algo que puede pasar porque es una época sensible para ellas».
A eso súmele los accesorios.
«Ni me digas, es toda una producción. La próxima semana sigo con el desafío. Hay que tener paciencia igual, porque todas pasamos por eso también».
Carolina Ormazábal, diseñadora de vestidos de graduación comenta que «las jóvenes se han puesto mucho más exigentes a la hora de elegir un vestido para sus graduaciones. La oferta es mucho mayor y los estilos son muy variados. Además, en estos tiempos, tienen mucho más acceso a buscar ideas o inspiración en redes sociales y ahí la mente puede volar. Todas quieren verse despampanantes, es su noche».
Puede dar una idea de lo que se está usando.
«Se están usando mucho los vestidos con pliegues, volantes, transparencias, mangas englobadas, que le dan ligereza, movimiento a los diseños. En cuanto a telas mucho tul, gasa o seda, que son más livianas y dan como esa onda etérea. También puede ser un diseño en tela metalizada o de lentejuelas. Hay para todos los gustos».


