El viejo y querido cobre se viste de gala: ahora lo usan de insumo para joyas de alta gama

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Rossana Arias y Alejandra Musalem crean piezas únicas con hilos del metal rojo

Lo que más valora la gente es ver diseños más modernos y coloridos, piezas conuna historia detrás, dice Musalem, dueña de Cooper Studio.

Rossana Arias aprendió a hacer tejidos con hilos de oro cuando de niña vivió en un orfanato en Curicó. Recuerda que allí pasaba largas horas haciendo adornos textiles religiosos con una monja que le enseñó. «Hacíamos las piezas para las estolas de los curas y las vestimentas de las vírgenes. Yo le decía a la monja que me imaginaba esas piezas como joyas y ella me retaba, me decía que no tenía que ser tan pretenciosa», cuenta la mujer, hoy de 46 años.
Varias décadas después, por esas vueltas de la vida, Rossana se cruzó con una señora de 87 años en cuya casa había tejidos similares a los que ella había urdido de niña. Ambas retomaron la técnica, Rossana postuló a un fondo de apoyo a emprendedores, compró insumos, hilos y otros materiales, se capacitó como orfebre y comenzó a diseñar y elaborar joyas, pero usando hilo de cobre como insumo. El potencial de su trabajo se lo hizo ver un asesor de un programa del ministerio de la Mujer en una feria donde expuso. «Reconoció el tipo de tejido y preguntó quién los había hecho. Estaba sorprendido y dijo que esas cosas ahora sólo se veían en los museos, que eran un tesoro».
Así Rossana comenzó con su marca Makuk (IG: @makukchile), con la que diseña y confecciona piezas únicas, como anillos, collares y aros, mezclando el tejido con la orfebrería. Todo a mano.
El caso de Arias es un ejemplo de la revalorización del cobre como insumo para joyería de alta gama, tendencia en boga en los últimos años. Rossana cuenta que en su emprendimiento recibió apoyo de Corfo y ProChile. Se ganó un viaje a Alemania e Italia, dejó uno de sus collares en una tienda italiana y vendió sus productos en el Hotel Ritz, en Santiago.

«Yo hago joyas tejidas en técnica de encaje en finos hilos de cobre. Uso cobre puro, sin aleaciones, lo que lo hace muy resistente a la corrosión y permite que los tejidos no cambien de color. Es un hilo suave y flexible», cuenta.

Respecto al uso del cobre, señala que lo quiso revalorizar como insumo. «Noté que en el mundo de la orfebrería existía cierto desprecio por este metal y quise cambiar el estigma que había con las joyas de cobre».
Tejido de punto
Quien también optó por los hilos de cobre es la diseñadora Alejandra Musalem, dueña de Cooper Studio (IG: @copperstudio). «Siempre me gustó el área textil y saliendo de la universidad hice un curso de joyería textil. Tenía una máquina de tejer semiautomática que era de mi abuela y en mi primer trabajo como diseñadora me di cuenta que se podía tejer un fino alambre de cobre con esta máquina, lo que daba como resultado un material muy interesante, que resaltaba algunas características del cobre como su maleabilidad y color para incorporar en diseños únicos», explica Alejandra.
Consciente de que Chile es el mayor productor de cobre del globo y que es un material muy representativo de nuestro país, Musalem decidió vincular ambos mundos.
Como técnica, aplicó el tejido de punto. «Es lo mismo que el tejido a palillo con el que se confeccionan chalecos o bufandas», dice. Según explica, se trata de una técnica que ofrece posibilidades expansivas. «Copper Studio comenzó como una marca de joyería, pero el material que da este tejido de cobre tiene características muy ricas para extender sus usos a otros diseños y objetos, como luminaria, arte y moda».
En su trabajo, Musalem revaloriza piezas de cobre que tuvieron otros usos -codos de cañerías, por ejemplo- y las combina con sus tejidos. «La mayoría de los materiales que uso son sacados del contexto para el que fueron creados: el hilo de cobre es alambre que se usa para cableado eléctrico y las argollas son cortes de cañería de agua y gas».
La diseñadora destaca la nobleza del cobre que usa. «Es un alambre muy fácil de trabajar. Es flexible y al tejerlo se convierte en una malla elástica y brillante que resalta su color rojizo tan característico. Lo que más valora la gente es ver diseños más modernos y coloridos, piezas con una historia detrás; valora poder ver cobre, un metal tan noble, convertido en joyas contemporáneas y elegantes».
En cuanto a si las piezas cambian de color, señala que el cobre es un mineral sensible. «Es un metal conocido por ser muy sensible y cambiar de color rápido. A mí me gusta pensar que es un material que está vivo y que reacciona con el ambiente y la persona que lo usa, porque su color variará según el pH de la piel de quien lo use».

Aclara, en todo caso, que sus piezas están hechas con alambre esmaltado. «Eso significa que tiene una capa protectora que hace que el metal no cambie de color ni se manche con el tiempo. Las argollas de cobre sí cambian de color, pero son fáciles de limpiar». Da su receta: «Yo uso jugo de limón, porque ayuda a mantenerlas brillantes. Actúa rápido y no mancha el tejido».

 

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