Se llama Nabila del Mar, tiene 30 años y compite en eventos fitness
Nacida y criada en Coquimbo, además de venir a disfrutar de toda la vida, también trabajé en fondas, cuenta.
Desde que era una niña, Nabila del Mar se enamoró de La Pampilla. Como buena nacida en Coquimbo, partía en familia a la fiesta dieciochera más grande del norte a pasarla bien con la comida típica y el baile. Ahora con 30 años, la joven enfrenta su séptimo año animando el evento en que miles de personas se instalan en carpas para exprimir las fiestas patrias, que aún están por la mitad.
«Además de venir a disfrutar de toda la vida, también trabajé en las fondas, vendiendo», comenta la comunicadora que le gusta ser conocida por sus nombres de pila y por su cuenta de Instagram (@nabiladelmar, 79.000 seguidores).
Nabila es técnico en enfermería capacitada en su ciudad, además de personal trainer, cantante y ha competido como deportista fitness en torneos que se han realizado en Chile, Argentina, Brasil y Estados Unidos. «Todo lo que tiene que ver con el deporte y la belleza me encanta. También como modelo publicitaria viajo frecuentemente a Santiago», afirma esta hincha de Coquimbo Unido.
«Mi mamá tenía un colegio en Coquimbo donde hice toda mi enseñanza básica. Allí aprendí a animar, bailar y dibujar. También artes marciales y fútbol. Cuando llegué a la enseñanza media mi mamá me inscribió en un club de box, kick boxing y gimnasio», cuenta.
¿Cómo llegó de ser público a subirse siete veces seguidas a animar este evento tan popular? Sostiene Nabila que ella empezó desde muy joven a animar todo tipo de eventos en clubes deportivos, empresas y eventos culturales. También se puso al micrófono de las radios locales y al cuidado de niños de un hogar de menores.
«Hace ya tiempo las autoridades decidieron que fuera una coquimbana quien estuviera en la animación. Buscaron, me seleccionaron y luego me pidieron que colaborara. Yo acepté feliz porque he venido de toda mi vida», explica. Luego de eso también ha estado al frente de los festivales de Andacollo y Canela.
Asegura que para ella La Pampilla es como un carnaval en el que «las familias se disponen a compartir, bailar y disfrutar la celebración». Y de todo eso se queda con las emoción «de los artistas cuando ven a miles de personas coreando sus canciones».


