La conductora de Gran hermano llevó a su hijo y marido para que la acompañen
Somos relajados, afirma. En Buenos Aires se instalaron en un departamento de una habitación y han aprovechado el tiempo en ir al zoológico, recorrer la ciudad y comer en restaurantes.
En esa ciudad se han instalado en una aparthotel del sector de Belgrano, donde se aloja también el resto del equipo realizador. «Estamos en un departamento de una pieza con cama matrimonial, sala con sofá cama, cocina y baño. Mide unos 40 metros cuadrados», comenta.
¿Tienen espacio suficiente?
«Está pensado como para dos personas, pero nos hemos arreglado bien. Baltazar aprovecha la mesa del comedor para dibujar, además de jugar con los legos y autitos que trajo. Pero la verdad es que salimos harto, casi no pasamos en el departamento».
Emilia relata que estos días se han abrigado bien para recorrer Buenos Aires. Han visitado el zoológico, los enormes parques de Palermo y restaurantes. «Mi hijo está feliz. Hace videollamadas con sus primos y otros familiares para decirles que está viviendo en otro país, jajajá. Anda en bicicleta porque así no se cansa tanto y visitamos restaurantes. Fíjate que le gusta todo tipo de comida y ha probado pescado crudo, carne y hasta mollejas», establece Daiber.
Pero esta compañía no durará los cuatro meses del programa. El viaje coincidió con las vacaciones de invierno de Baltazar y acabado ese tiempo, volverá junto a su padre a Chile. «Para entonces, comenzaré a viajar a Santiago los viernes para volver el domingo a Argentina».
¿Le incomoda ese régimen?
«Ya adopté una mecánica similar desde que estoy en el programa Sabingo : tengo horarios variables y me toca estar fuera de la ciudad varios días. Mi marido se ha acostumbrado a quedarse con nuestro hijo. Es cierto que nunca hemos enfrentado una separación tan prolongada, pero el efecto hubiese sido más radical si no estuviese en Sabingo «.
Daiber agradece mucho a Axel Reichhard el esfuerzo por acomodarse a su trabajo. «Cuando le conté que salió esta oportunidad de trabajo en Argentina, mi marido asumió de inmediato que tenía que tomarla. Él se adapta muy bien. Como trabaja independiente en su productora, se puede conectar desde cualquier lugar y trabajar a distancia por estas dos semanas», afirma la conductora.
Maletas y clóset
Según cuenta la animadora de «Gran hermano», su familia es bastante viajera y por eso su hijo, pese a ser tan pequeño, se adapta a nuevos entornos. Ella describe que es usual que salgan de vacaciones en modo camping a Panguipulli y el niño «se emociona» con los viajes.
«Somos de salir harto, así que estamos acostumbrados a embalar nuestras cosas. Esta vez, como será un tiempo largo, traje una maleta bien grande con ropa, maquillaje, plancha, enrulador, las cosas necesarias. Compartí espacio con Baltazar. Mi marido vino con un bolso con unas pocas cosas, jajajá», detalla.
¿Cómo acomodan tantas cosas en un departamento pequeño?
«Somos relajados y disfrutamos mucho estar juntos. Tenemos un clóset y lo ocupamos más que nada mi hijo y yo. Mi marido tiene que ceder con el espacio, jajajá».
Lo que la familia de Emilia no renuncia a llevar son los botiquines: «Traemos los remedios usuales para viajar con un niño. Termómetro, paracetamol, ibuprofeno, todo muy planificado. Con el tiempo hemos aprendido que no es necesario viajar con tantas cosas, porque estamos en una ciudad y acá se puede comprar de todo».


